«Es el nuevo arte de la guerra», resumió el almirante José Luis Urcelay, representante militar de España ante la Unión Europea y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), quien fue el encargado de moderar la primera conferencia del congreso, en la que se expuso por parte de todos los participantes el panorama internacional al respecto. Una de las claves para entender estos cambios está en la propia disposición de la Otan para adaptarse a esta realidad. Y es que uno de los primeros intervinientes en la conferencia, el embajador de España ante la Alianza, Nicolás Pascual de la Parte, reconoció que «está mudando de piel».
No dudó por tanto en afirmar que la Otan está volcada en detectar los ciberataques, pero también en utilizar nuevas tecnologías como la robótica o la inteligencia artificial para enfrentarse «a las amenazas» de la actualidad, de ahí que una de las cuestiones que se están pergeñando en este momento es el cambio de mandos para adaptarse a las necesidades de los países miembro.
Según el embajador de España ante la Otan, la Alianza del Atlántico Norte "está mudando de piel"
Pero también planteó otro punto interesante, como es que todos los países sean capaces de destinar el 2 % de su PIB a inversión militar, y de esta cantidad, el 20 % para investigación y desarrollo.
De la Parte alertó además de un problema que se puede generar en un futuro próximo: la falta de legislación concreta sobre el uso de drones no solo en los países en los que se desarrolla esta tecnología, sino en los que se despliegan ciertas operaciones militares. «Será necesario tener un marco internacional para regular el uso de estos dispositivos», señaló el representante militar español en la Otan, quien destacó que se trata de «un profundo debate».
Pero no solo de dispositivos para el aire se habló en la conferencia inaugural, puesto que la directora del Centre for Maritime Research and Experimentation de la Otan, Catherine Warner, destacó que una de las preocupaciones de la Alianza son «las amenazas, también ahora de Rusia, bajo el agua». Y eso que países que no son miembros de esta organización «dedican cada vez menos presupuesto» a esta materia, con la excepción obviamente de naciones como la rusa. Por eso quiso incidir durante su intervención en la importancia de la robótica y la tecnología autónoma en esta materia, ya que es «imprescindible».
La falta de legislación en los países donde se actúa y las capacidades del Ejército son otros temas que preocupan
Otro de los participantes, el responsable de la Agencia Europea de Defensa, Martin Konertz, insistió en la necesidad de fijar «las capacidades» de los colectivos que forman parte de esta tecnología, en especial los ejércitos, para «lograr un equilibrio entre la industria europea y el uso militar». «Si no hay un equilibrio, habrá problemas», agregó este experto, quien detalló que también es necesario perfilar «la integración del tráfico aéreo».
Sobre capacidades también habló el director general de EUMS, Giovanni Manione, quien resaltó la importancia de «tener cuidado al identificar los requisitos y las carencias». «Las nuevas tecnologías ayudan, pero tiene que ser con la visión de los seres humanos», agregó.
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