Érase una vez el 8M Bierzo

¿Nos cuestionamos la necesidad o no de tener un día reivindicativo que no tiene nada que ver con otros días que señalizan figuras sociales como podrían ser el día del padre o el día de la madre?

Mujeres por la Igualdad
17/03/2019
 Actualizado a 18/09/2019
Un grupo de manifestantes el 8-M por las calles de Ponferrada, donde el feminismo volvió a ser un clamor. | C.SÁNCHEZ (ICAL)
Un grupo de manifestantes el 8-M por las calles de Ponferrada, donde el feminismo volvió a ser un clamor. | C.SÁNCHEZ (ICAL)
No nos lo cuestionamos, porque, desafortunadamente, tenemos que visibilizar una causa que lucha por todos los derechos que son robados a las mujeres. Y ¿quién se atreve a robar y salir impune de ese acto delictivo? Pues se trata de algo que ya está tan normalizado que ha llegado a convertir, a las personas que exigimos la igualdad, en sociópatas o antisistema.

Nos han visto con muy buenos ojos, el 8M del año 2018, donde todo transcurrió como si de una balsa de aceite se tratase, grandes colectivos y enormes apoyos tanto institucionales, como privados; toda la sociedad vivíamos positivamente cada uno de los pasos que adelantaban un camino largo y tedioso, pero que en aquel momento se dibujaba primaveral. Nadie criticó, todo se asumió con ínsulas de aceptación y compromiso; el pacto de Estado gritaba por sí solo; quería crecer y pedía alimento para poder seguir nutriendo todas y cada una de las exigencias que solo nombrarlas se muestran como ridículas. Ridículas por el hecho de no estar todavía configuradas en la identidad de la mujer y tan desgastadamente rancias en la del hombre.

El Bierzo también lo ha vivido así. De ahí nació un gran impulso para la lucha en la que muchas personas quisimos integrarnos. Finalizado el día visibilizador, prometíamos continuar. Se manejaron conceptos como ‘me too’ (a mí también); ‘sororidad’, ‘empoderamiento’, ‘mansplayning’(actitud condescendiente de un hombre que explica algo a una mujer), androcentrismo, brecha de género, masculinismo, hembrismo… y muchas más, a las que hemos dedicado 365 días para intentar digerir.

No podemos hacer cálculo del tipo de trasformación que hemos llegado a realizar a la hora de ingerir toda esta secuencia de nuevos conceptos, que se refieren a viejas lacras, que la mayoría de las personas dábamos por normales y justas. El feminismo berciano ha vivido un muy corto año de integración de conceptos y de puesta en marcha de actitudes para poder combatirlos, siempre de la mano de grupos de mujeres y hombres que se sienten sensibilizados y, que al igual que otros colectivos con espíritu solidario, procuran apuntalar todo aquello sobre lo que hemos avanzado.
Apenas hemos recibido respuesta por nuestras administraciones, que, con espíritu benévolo, se sumaban al movimiento. Pero ya sabemos que el movimiento se demuestra andando y los zapatos han estado paralizados y apostados en un único lugar: A los pies de la poltrona. Todo esto ha venido ocurriendo día tras día. Y a medida que iba transcurriendo el tiempo, como si de una bestia aletargada se tratase, que despierta al respirar el aroma de lo que fácilmente se convertirá en su desayuno; hemos visto cómo se iba desperezando el lado más oscuro de la humanidad que viene a ser la negación del otro. Y para ello no ha hecho falta tanto, porque recurriendo a nuestro rico refranero, podemos sacar fáciles conclusiones: Quien afirma ha de probar, que al contrario bástale con negar.

Y nos encontramos con otros conceptos con los que tendríamos que enfrentarnos: feminazis, hembristas, feminismo radical, feminismo liberal. Y como en nuestro amado Bierzo, el lugar del debate se centra en los bares, allí nos dirigimos y entre cerveza y cerveza escuchamos a aquellos hombres, que con actitud condescendiente, pretenden explicarnos a las mujeres que hay «dos tipos de feminismo» (no le pregunté cuales eran, ni él se interesó por hacérmelo saber), uno de ellos era lascivo y dañino y el otro es guay. Y que hay otras mujeres en otros países donde la lucha es salvaje y que no comprenden por qué tenemos que pelear por que se acepte la palabra «cuerpas», mientras que ellas están en las barricadas. Pues «señoros», tenemos que pelear por un lenguaje inclusivo, porque, afortunadamente, nosotras ya hemos superado el momento barricada y no por ello nos tenemos que anclar o rasgar nuestras vestiduras; al igual que luchamos por una nutrición sana y equilibrada y combatimos contra la obesidad, a pesar de que en muchos países las personas siguen muriéndose de inanición y deshidratación. Tenemos la obligación de abrir camino. Quienes no comprenden este cometido, abogan porlos dos o por los múltiples feminismos. Feminismo sólo hay uno y es el feminismo de la igualdad, el feminismo de la democracia.

La bestia que se despierta, con el afán de engullir todo lo que se ha conseguido consolidar a través del esfuerzo de mujeres valientes, que han endeudado su vida por regalarnos un mundo más justo; ha venido a quedarse con nosotras, también en nuestra bella comarca berciana y, ha ido devorando todos estos conceptos, armas arrojadizas, que insultan y agreden al movimiento más pacífico, transparente, sano, natural y justo que se ha creado jamás: el femenimo.Se alimenta, también, de ese rico postre que ahora está tan de moda, las fake news. Y con ellas pretende apoderarse de nuestro cuerpo, para que lo vendamos «libremente» por sexo; alquilando «libremente» nuestros vientres para parir criaturas, destinadas a familias con altos recursos económicos (nunca veremos a una mujer rica alquilando libremente su vientre para parir una criatura destinada a una mujer pobre). Incluso, podemos llegar al límite de la locura, donde se lanza la gran noticia de que aquellas mujeres emigrantes que quieran donar a sus criaturas, lo pueden hacer, porque van a estar a salvo. ¿De verdad tenemos que seguir escuchando propuestas tan degradantes?. Una mujer que emigra de su país, después del infierno que esto supone, cuando llegue al nuestro, que sepa que, si quiere (libremente), puede regalar a sus descendientes, porque ya tenemos quien va a estar encantado de recogerlo y hacer de él un gran hombre o mujer de provecho. Y, lo peor de todo esto, es que nos quedamos tan campantes, incluso echamos el eructito de después de comer para que la digestión fluya.

Y llega el día de autos: El 8 de marzo berciano. La capital berciana se despierta con un maravilloso homenaje a las mujeres de la Guerrilla antifranquista berciana. Aquellas mujeres que pasaron desapercibidas para la historia, pero que jugaron un gran papel en el movimiento de la resistencia berciana: Herminia Arias Alba, de Bembibre, Amalia de la Fuente Peral, de Magaz de Arriba, Julia Macías Fernández del Lago de Carucedo y, un largo etcétera de mujeres que destacaron por su valentía y arrojo, pero que quedaron tapadas por las figuras masculinas de la contienda. Una imitación de la placa oficial del nombre de las calles se erigió orgullosa denominando a muchas de las calles ponferradinas que pudimos visibilizar y disfrutar a lo largo de esa manifestación feminista que iniciaba su andadura a las 12 del mediodía en la Plaza de Lazúrtegui y que concluía en la Plaza del Ayuntamiento. Seguramente otras mujeres valientes se atrevieron a realizar este acto conmemorativo para regalarnos la vista en nuestro recorrido 8M berciano. Gracias.

Aún así, se escuchan ecos de la bestia. Dos hombres al grito de ‘Feminazis’ alteran el orden y la armonía que estaba ya reinando en los preliminares de la marcha. Cinco minutos de agitación e incredulidad. Nuestra respuesta se llenó de maravillosos cánticos de mujeres Bercianas que estaban allí para reivindicar la paz y la igualdad ¿feminazis?.

En nuestro estupendo recorrido nos encontramos con gestos contrarios, con cargas obsoletas que criticaban no sé qué. «¡Y el día del hombre… ¿Para cuándo?» . Y… de repente, cuando estamos lanzando consignas a través de la megafonía, con preciosas canciones elaboradas por magníficas mujeres, un conocido se acercó a mi ventanilla y, nombrándome en voz alta, siguió con un«¡Ya te vale! ¡Ya te vale!». Continuamos el recorrido, sin ser capaces de descifrar el significado de los «Ya te vale». Quizás las personas que ahora estáis leyendo estas líneas, podríais ayudarnos a resolver esta triste duda. Es la bestia que se manifiesta por boca de muchos…

Una alcaldesa llena de emoción y con alma feminista, trasgrediendo todas las alertas políticas y partidistas, subió a la tarima, donde las mujeres íbamos a leer nuestros manifiestos reivindicativos, y nos animó a seguir luchando, describió la causa feminista como algo de lo que todas y todos formamos parte, como un engranaje que se debe mantener, para que todo siga funcionando. Otras mujeres nos mostramos como ejemplo del movimiento que sigue más vivo que nunca y que anima al mundo a regenerar y sanar su existencia.

En nuestra comarca berciana muchas mujeres y muchos hombres salieron a la calle el día 8 de marzo para recordarnos que todavía hay mucho camino por andar, que la igualdad es cosa de todos y de todas, que no es una lucha de sexos, que el Bierzo está muy vivo y necesita mucho apoyo institucional, que el medio ambiente es cosa nuestra, que la pobreza tiene nombre de mujer, que la educación es nuestra arma letal contra el patriarcado, que la producción y el consumo deben ser responsables, que la paz y la justicia necesita de instituciones sólidas e igualitarias. Que el Bierzo nos merece, apuesta por nosotras y no le vamos a defraudar. ¡Que viva la lucha feminista!
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