“Era imposible seguir sin acabar endeudado”: el adiós del kiosco de Marce deja solo un punto de prensa en Astorga

La subida de costes, la caída de ventas y la digitalización provocan el cierre de un histórico kiosco de prensa, dejando a Astorga con un único establecimiento activo

14/04/2026
 Actualizado a 14/04/2026
Marcelino, conocido como Marce, posa frente al kiosco que ha regentado durante los últimos cuatro años en Astorga, que acaba de cerrar sus puertas definitivamente | KIOSCO DE MARCE
Marcelino, conocido como Marce, posa frente al kiosco que ha regentado durante los últimos cuatro años en Astorga, que acaba de cerrar sus puertas definitivamente | KIOSCO DE MARCE

Astorga amanece desde el pasado lunes, 6 de abril, con una ausencia que muchos vecinos ya notan en su rutina diaria. El kiosco de Marce ha cerrado definitivamente sus puertas tras cuatro años de actividad, poniendo fin a un pequeño comercio que, más allá de la venta de prensa, se había convertido en un punto de encuentro cotidiano en la ciudad.

La clausura supone un nuevo golpe para el modelo tradicional de kiosco, cada vez más afectado por la digitalización, la subida de costes y la caída del consumo de prensa en papel. Con su cierre, Astorga se queda únicamente con un establecimiento de este tipo en funcionamiento, el kiosco Rodera.

Una semana después de echar el cierre, hablamos con Marcelino, entre estanterías vacías, cajas llenas de revistas y algunas publicaciones todavía sin recoger. El local, aún con restos de lo que fue su actividad diaria, refleja el final de una etapa marcada por la cercanía con los vecinos y la evolución del sector.

El establecimiento, sin embargo, no solo ha sido testigo de estos últimos cuatro años. Durante décadas estuvo regentado por Toño y su familia, que mantuvieron vivo el kiosco durante muchos años antes de que Marce tomara el relevo, dando continuidad a un negocio con larga tradición en la ciudad.

magen del Kiosko de Marce ubicado en Astorga | B.G
Imagen del Kiosko de Marce ubicado en Astorga | B.G

“Era imposible seguir sin acabar endeudado”

El propio Marce explica que la decisión no fue fácil, pero sí inevitable: “Lo estuvimos hablando la mujer entre diciembre y enero y aguantamos un poco en febrero, pero ya a finales de febrero dijimos que era imposible y dijimos bueno, vamos a aguantar marzo, porque venía la Semana Santa, pero la decisión a principios de marzo.”

El motivo principal, asegura, ha sido económico: “Lo determinante ha sido no acabar endeudado más lo que estoy y personalmente ha costado mucho, son cuatro años de sacrificio, de trabajo, de madrugones…”

La subida de precios en la prensa y los costes generales del negocio han sido otro factor clave: “La caída de ventas, la subida de los periódicos… yo cuando empecé hace cuatro años la revista Hola valía dos euros veinte y ahora vale tres euros… los beneficios no son muchos, sube todo y claro, las ganancias son mínimas.”

Un negocio que era también punto de encuentro

Más allá del aspecto económico, el kiosco funcionaba como espacio social. Además de la venta de prensa, revistas y suplementos, también hacía reparto a bares y cafeterías, donde muchos vecinos consumían prensa a diario.

“Yo te puedo poner como ejemplo, tenía lotería, cromos, bebidas… pero ya no es eso”, lamenta Marce.

El cierre del kiosco también impacta en el tejido social de la ciudad. El propio quiosquero reconoce la reacción de los vecinos: “Que vuelva a abrirse… que no tire la toalla y que intente mantener el negocio en marcha.”

Un modelo en desaparición

Con la clausura del negocio, Astorga pierde también un punto clave en el reparto de prensa diaria a los bares, donde hasta ahora se distribuía la mayor parte de los ejemplares.

“Podría decirte que casi el 90% de la prensa la estaba vendiendo yo”, explica Marce, que advierte del impacto que esto tendrá en la ciudad.

El cierre llega tras cuatro años de actividad y un siglo de historia previa en el mismo local, que había estado en manos de Toño y su familia antes de que Marce tomara el relevo.

¿Habrá relevo?

De momento, existe una pequeña posibilidad de continuidad. Según explica el propio protagonista, hay un posible interesado: “Hay una llamada pendiente… de momento, hasta el fin de semana que le entreguen las llaves a los dueños del local, hay esa esperanza de que venga alguien y lo pueda acoger.”

Las llaves del establecimiento se entregarán este domingo, lo que marcará definitivamente el final —o quizá un nuevo comienzo— para este espacio. “Me llevo amistades y mucha gente conocida”

Pese al cierre, Marce se queda con lo vivido durante estos años: “Conocer a mucha gente… muchas amistades y muchos contactos y muchas puertas abiertas.”

El kiosco de Marce se apaga, pero deja atrás una huella en la vida cotidiana de Astorga. Un lugar donde se cruzaban titulares, conversaciones rápidas y rutinas que ya forman parte de la memoria de la ciudad.

En ese vacío que deja la persiana bajada, entre el silencio del mostrador y las calles que han perdido una parada habitual, queda una última incógnita suspendida en el aire:

¿Alguien se animará a llenar el vacío que deja el kiosco de Marce?

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