Tenemos aun en nuestros aciagos tiempos, uno de estos personajes a los que me refiero, viviendo en la paz de su familia, en el silencio del alejamiento mediático, pero con esa conciencia abrillantada por la convicción de los lances bien hechos y meditados a machamartillo, cuando se busca servir y defender a Dios, a la Patria y a la Justicia, lejos de todo interés egoísta, protagonista o vanidoso.
Me refiero al exTeniente Coronel de la Guardia Civil, don Antonio Tejero Molina, que a finales de este mes abrileño cumple la privilegiada edad de noventa años.
Un abrazo que le da merecidamente la divina Providencia, tras la brillante carrera militar de sus hijos, nietos y un sacerdote admirable y sacrificado.
Con mujer de reciedumbre moral, leonesa, montañesa de Riaño, ha tenido el apoyo incondicional de su “Carmela” Díez Pereira y familia numerosa, aureola de satisfacciones familiares.
Le envié, como cada vez que paso por Madrid, una botella de vino rosado natural, de mi pueblo, para su celebración nonagenaria, envuelta en la botella esta dedicatoria:
“A la gloria del eximio Teniente Coronel don Antonio Tejero Molina, felicitándole en su 90 cumpleaños y agradeciéndole de parte de todos los compatriotas españoles, sus impagables servicios a Dios, a la Patria y a la Justicia, contra las hipocresías y traiciones borbónicas, de los cobardes y Pilatos que inundan nuestra Inmortal España, gloria del catolicismo y tierra de María Santísima.
¡Vivan los héroes españoles de todos los tiempos!
Ningún sacrificio es estéril”.