De 24 años y estudiante universitaria en Valladolid, Elisa señaló ayer en declaraciones a La Nueva Crónica que ya tiene muy claro en qué se va a gastar estos 6.000 euros que aparecieron "de una forma muy divertida, mientras cortábamos tres porciones, para mis padres y para mí, y se dio la casualidad de que cambié el trozo que me había cortado por otro y era donde estaba el papelito", explicó con satisfacción. La afortunada, que no pensó que entre la masa de un roscón grande, sin rellenar, estaba la sorpresa, invertirá este millón de las antiguas pesetas en un máster para completar su formación académica, aunque reconoce "que habrá regalos para la familia".
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