El riego por gravedad pierde fuerza

En 2014 se consumieron más de 2.000 hectómetros cúbicos en Castilla y León con los que, entre otras, se regaron 130.000 hectáreas en León

Teresa Giganto
20/10/2016
 Actualizado a 17/09/2019
La canalización del agua a través de las acequias se ve cada vez menos como consecuencia del proceso de modernización del regadío en León. | TERESA GIGANTO
La canalización del agua a través de las acequias se ve cada vez menos como consecuencia del proceso de modernización del regadío en León. | TERESA GIGANTO
Los cultivos de regadío en la provincia de León van comiendo terreno a los de secano. Las inversiones por parte de las administraciones para transformar las tierras baldías en prósperas fincas de cultivos mutan el paisaje de la provincia y convierten los ocres en verdes. Lo que ya se regaba también se transforma y donde antes había sifones y acequias ahora se erigen grandes estructuras metálicas que riegan por aspersión. Es precisamente esta última modalidad de riego la más abundante en Castilla y León y a través de la que se consumieron en 2014 1.217,5 hectómetros cúbicos de agua. La comunidad autónoma se situó así como la segunda región de España en cuanto a consumo de agua en el sector agrícola. Concretamente se consumieron en dicho año 2.107 hectómetros cúbicos, lo que supone un aumento del 16,9% respecto al año anterior, frente a un incremento menor del gasto de este recurso en el conjunto de las autonomías, que se situó en un 4,1%, hasta los 15.129 hectómetros cúbicos, según recoge la Encuesta sobre el uso del agua en el sector agrario, publicada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El riego por gravedad, en el que el agua inunda los cultivos, pierde peso y continúa con la tendencia a disminuir en los últimos años, una tendencia que se traduce irremediablemente en la disminución de hectáreas de cultivo cuyo sistema de riego se basa en la inundación de los cultivos o riego por el pie como se conoce en muchas localidades. El sector agrario consumió con este tipo de riego en Castilla y León 708,9 hectómetros cúbicos y con el de goteo, el más minoritario, 100,7. En 2013, el consumo de agua con este sistema de riego fue de 703 hectómetros cúbicos. Comparándolo con años precedentes como el 2010, la cifra es aún mayor, con 923. El descenso tan acentuado del riego por gravedad viene dado por el aumento de las hectáreas de regadío por aspersión gracias a la transformación de los cultivos y a su modernización, que avanza en León a buen ritmo y sobre todo en zonas como el Páramo, donde ya son pocas las hectáreas que quedan por transformar.

El 30% de la superficie de regadío de Castilla y León está en la provincia leonesa La provincia leonesa tiene el 30% de la superficie de regadío de Castilla y León, con 130.000 hectáreas, más de la mitad de la superficie de cultivo de León. Las actuaciones en regadíos generan importantes beneficios como son la optimización del agua para riego, con una reducción de los consumos entre un 30%y un 40%,la utilización de una forma más adecuada de los fertilizantes y fitosanitarios, la reducción de los gastos, el incremento de las producciones y la mejora de las condiciones de vida de los agricultores.

Pero aunque con el riego por aspersión se se ahorra más agua, el consumo de esta ha aumentado debido a que lo han hecho las hectáreas cultivables de regadío, viéndose por lo tanto disminuidos los cultivos de secano, siempre más dependientes de la climatología y con menos productividad a la hora de recoger la cosecha. Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, en 2014 la superficie que se regaba por gravedad alcanzó las 141.770 hectáreas en Castilla y León, con un descenso del 16,6% entre 2004 y 2014. Esto acarreó la puesta en marcha de 39.188 nuevas hectáreas de regadío en la última década.

Los herbáceos fueron en 2014 los cultivos que más agua precisaron en Castilla y León. Concretamente a ellos se destinaron 1.729 hectómetros cúbicos, mientras que las patatas y hortalizas emplearon 210 hectómetros cúbicos de recursos hídricos. La cifra es proporcional a los productos que se siembran y que en la región son mayoritariamente herbáceos como maíz o trigo, dos de los cultivos más abundantes. En esta misma tendencia se sitúa la provincia de León, en la que por encima de todo destacan las fincas de maíz, un cultivo que llegó e inundó de acequias el campo, unos canales que ahora, van desapareciendo.
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