Según las fuentes sindicales consultadas, la renuncia sería de 1.000 euros por año trabajado, de forma que penalizará en mayor medida a los trabajadores con mayor antigüedad. Además, los trabajadores no disponen de mayor información sobre las condiciones o la duración de los contratos a firmar con NSR.
Por otra parte, los trabajadores explican que de no entrar en la bolsa en exclusiva se reducirían las posibilidades de ser contratados por el fabricante de elementos de acero, ya que muchos de los perfiles que demanda no se encuentran en la plantilla de Vestas, con exigencias de carné de químicos, entre otros.
Ante esta eventualidad, los representantes legales de la plantilla han convocado a los trabajadores a una asamblea que tendrá lugar este martes para detallar las implicaciones de la oferta.
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