Ya hay tradición de votar, ya son más de cuarenta años ejerciendo el derecho, y la frase resumen más repetida es “la normalidad de este domingo de elecciones”. Aunque de anécdotas sabe mucho Víctor, de Canseco y vocal en la mesa de Cármenes, que lleva “veinte años estando como vocal en todas las elecciones que se han celebrado. Hubo anécdotas, claro, la más repetida es la del que no quiere enseñarnos el carnet porque le conocemos más que de sobra. A veces se produce tensión”, pero el mayor conflicto fue “una vez que votó uno que se llamaba exactamente igual que otro censado, no le comprobamos el número de carnet y se preparó, hasta las dos y media de la mañana estuvimos deliberando”. También sabe de historias Armando que, aunque no en tantas como Víctor, ha estado en numerosas meses, “casi en todas”. Es lo que propicia el creciente descenso de los censos.
Para completar la singularidad de la mesa el presidente, Jairo, es un asturiano de Mieres , censado hace pocos meses en esta vertiente leonesay encantado “de estar en la mesa. Me voy a apuntar para estar siempre”.
Reserva fue Idoia, que llegó a la constitución de la mesa y regresó a sus faenas ganaderas habituales en Villanueva. Esta activa defensora de la ganadería extensiva, que llegó a reunirse con el ministro Garzón, le ve una cara positiva a la polémica. “Al menos la gente se ha enterado de lo que hay, de las explotaciones familiares, las macrogranjas… hay que seguir luchando por la calidad de nuestra carne”.
En fin, votaciones, leoneses camino de las urnas, desde Rodrigo, que debuta a sus 18 años sin excesivo entusiasmo, a Santos el de Valverdín, que con 101 años tampoco derrocha entusiasmo, aunque si se lo envuelven bien: “Si aprovechamos para tomar un blanco y hablar con gente… pues habrá que ir”.
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