Sin que faltara el obispo, el monaguillo, el fiscal, la banda de música, las plañideras e incluso la zafarronada de Riaño, el cortejo fúnebre del Entierro de la Sardina ha recorrido las principales calles de la capital, desde la plaza de Regla, hasta llegar a la plaza Mayor.
Fue allí donde, una hora después, ha finalizadoeste doloroso desfile donde plañideras y demás participantes del cortejo no han evitado el trágico desenlace: la quema en la hoguera de la Sardina, donde el peculiar obispo de esta pagana celebración ha sido el encargado de hacer un responso de Cuaresma.
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