Sólo la casualidad evitó que el asesinato de Isabel Carrasco pasara a engrosar la lista de los ‘crímenes perfectos’, aquellos realizados con tal planificación y capacidad que no dejan sospechas y el culpable no puede ser encontrado. Pero la persona que presenció los hechos, a la que Montserrat González se cruzó y miró desafiante y con frialdad tras apretar el gatillo cuando volvía sobre sus pasos para iniciar la huida, era un policía nacional jubilado que tomó la decisión de salir tras ella poniendo en práctica su instrucción en seguimientos.
Era un crimen bien planeado, extraordinariamente ejecutado y con una huida perfectamente ideada. Tanto que, desde la Fiscalía Provincial de León consideran que de no haber sido por él, jamás nadie habría pensado que la mujer del inspector jefe de la Comisaría de Astorga hubiera perpetrado tal crimen.
Pero allí estaba, contribuyó de manera decisiva a la detención de Montserrat González y Triana Martínez minutos después del suceso y, a partir de ahí, se empezó a desenmarañar lo que la acusación pública considera un plan perfectamente urdido y para el que cree necesaria la participación de las tres acusadas –madre, hija y policía local– para que saliera bien, y casi les salió bien.
La Fiscalía hace hincapié en la actitud de Montserrat González, la autora confesa de los disparos. Tras matar a Isabel Carrasco, por la espalda y sin posibilidad alguna de que la víctima se defendiera, vuelve sobre sus pasos por la pasarela que cruza el Bernesga para iniciar la huida. Sólo unos segundos antes una pareja -el policía jubilado y su esposa- se había cruzado con Carrasco primero y con su asesina después. Suenan los disparos, se paran y ven volver a la segunda, una mujer que iba ataviada con una parka verde militar, gorra con visera, guantes y un pañuelo grande que le tapaba la boca y la nariz. Sujeta con su mano el arma en el bolsillo y, al llegar a la altura del matrimonio les mira desafiante, tranquila, con la sangre fría de un sicario, recalca la acusación pública.
También en la huida percibe una preparación minuciosa, Montserrat y Triana se encuentran tras el crimen en un pasadizo céntrico pero poco frecuentado, desconocido incluso para muchos leoneses, un lugar perfecto para cambiarse de ropa como habrían hecho.
La elección del arma, considera, tampoco fue al azar. Escogieron un revólver para no dejar restos de casquillos ya que éstos quedan dentro del tambor. Triana recoge el arma de manos de su madre y la deposita, minutos antes de ser detenida, en el coche de Raquel Gago, la agente de Policía Local y tercera acusada por el crimen. Gago defiende que no sabía que su amiga había dejado un arma en su coche, pero a la Fiscalía no le convence su relato y la considera tan autora de los hechos como a las otras dos. No entiende que hubieran estado tomando café las tres media hora antes del crimen, ni que luego se fuera a una tienda que a esas horas era seguro que estuviera cerrada, ni que además fuera a comprar algo que no necesitaba. Eso y la llamada de 17 segundos que Triana efectúa a Raquel con un teléfono de tarjeta de prepago justo después del suceso hacen a la acusación pública dudar de su relato.
Será el fiscal jefe de León, Emilio Fernández, el que represente a la Fiscalía en el juicio que, a partir del próximo martes, con tribunal de jurado, verá el caso Carrasco. Las tres mujeres, Montserrat, Triana y Raquel, están acusadas de un delito de asesinato (por la alevosía) en concurso ideal con un delito de atentado a la autoridad, así como un delito de tenencia ilícita de armas. Pide para cada una de ellas 23 años de prisión además de indemnizaciones para la hija y la pareja de la víctima calculadas bajo los criterios de los accidentes de tráfico.
La animadversión de Montserrat y Triana hacia Carrasco, a la que acusaban de perjudicarla en el ámbito laboral y en sus aspiraciones políticas, es el origen de lo ocurrido y la agente de Policía Local de León, Raquel Gago, según el fiscal, tendría conocimiento de los propósitos homicidas de ambas y habría colaborado con ellos por la amistad que la unía a Triana.
El crimen que estuvo a punto de ser perfecto
La Fiscalía pide 23 años para cada una de las tres acusadas por el asesinato de Carrasco
14/01/2016
Actualizado a
01/09/2019
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