Así se desprende de los datos manejados por Cores, que es la entidad española que se ocupa fundamentalmente del mantenimiento de las existencias de productos petrolíferos. La estadística referida al año pasado fija el consumo de los diferentes carburantes en la provincia de León en un total de 507.295 toneladas. Este dato representa un incremento de un 1,05% en relación a las 502.000 toneladas que se había contabilizado durante 2013.
Se atisba de esta manera el inicio de una tendencia alcista que se había perdido en 2008, año en el que comenzaron a producirse descensos en el consumo de combustibles por parte de los leoneses. Cabe recordar en este sentido que el último incremento se había producido en el año 2007. En aquel momento el consumo de carburantes se cifraba en un total de 756.495 toneladas, cifra que suponía un aumento del 0,8% en relación a las 750.040 que se contabilizaron en la provincia durante el año 2006. Tras los citados seis años de descensos, el inicio de la recuperación económica parece ser la principal causa del repunte de unas cifras que en cualquier caso se mantienen muy por debajo de las que se registraban antes de que se desatase la crisis.
Retomando los datos referidos al pasado año, cabe destacar que el combustible más demandado en la provincia de León es el gasóleo A, que alcanzó un consumo total de 260.610 toneladas. Es además el que registra un mayor incremento en relación al año 2013, cuando se contabilizaron 248.920 toneladas. Se trata del utilizado para vehículos de automoción. Está más refinado y contiene aditivos para evitar la solidificación de la parafina a bajas temperaturas. Reduce el consumo y las emisiones contaminantes del vehículo, aumenta las prestaciones del motor y protege la bomba y el sistema de inyección.
Mientras, el gasóleo B registró durante el año 2014 un consumo de 121.811 toneladas. Es el combustible que se utiliza habitualmente para maquinaria agrícola y vehículos autorizados. Está menos filtrado y contiene más parafina que el gasóleo A. Es por eso que puede generar problemas en el mantenimiento en coches y motos. Además, su uso fuera del ámbito indicado está considerado como un delito de fraude o estafa a la hacienda pública, ya que se estarían evitando los impuestos estatales a pagar si se tratase de gasóleo A.
Es preciso señalar además que el tercer tipo de carburante más utilizado en la provincia de León durante el año 2014 fue el gasóleo C. En este sentido, el consumo se cifró en un total de 66.081 toneladas, según las estadísticas publicadas por Cores. Es más barato que los otros dos tipos de gasóleo y está específicamente concebido para su uso en calderas de calefacción o equipos de producción de calor. Es más, su uso está terminantemente prohibido para coches o embarcaciones. Tiene muchas más impurezas que el Ay el B. Su alto contenido en parafina es lo que produce un alto poder calorífico.
Cabe destacar finalmente que la estadística elaborada por Cores referida a la provincia de León durante el pasado año se completa con carburantes como la gasolina 95 (se contabilizaron 47.547 toneladas), el fuelóleo (8.791 toneladas) y la gasolina 98, que registró un consumo de 2.455 toneladas.
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