Matías Llorente, del sindicato Ugal-UPA, explicó este martes que estos daños se traducirán a la hora de recoger la producción, que "irremediablemente se verá afectada" aunque reconoció que en el caso del maíz "que aún está empezando a espigarse" puede recuperarse la planta "en buena medida".
Juancho Rodríguez, de la UCCL, aseguró que en la comarca del Páramo llegaron a caer hasta 100 litros de agua por metro cuadrado con mucho granizo. Esto afectó en esta zona al maíz, pero también a la alubia "que ya es irrecuperable" y a la remolacha. Rodríguez puso también el foco en la colza que iba a segarse en breve y de la que se perdió todo el grano. "La piedra, de más de 3 centímetros, ha llegado a romper hasta las cabezas de los girasoles", lamentó. "No podemos olvidar que hace un par de semanas cayeron 30 litros y luego vino la ola de calor. A esto deben sumarse dos nuevas adversidades climatológicas, lluvia torrencial y granizo, que han dañado seriamente los cultivos sumiendo en la perplejidad a los agricultores que van viendo cómo semana tras semana se van al traste sus expectativas de cosecha", afirmó el responsable de la UCCL en León. Desde la Unión de Campesinos aprovecharon para pedir a Agroseguro que valore estos siniestros "de la forma más ágil posible" y también para poner de manifiesto las "deficiencias detectadas en la reconcentración de la zona, pues aunque se instalaron los desagües de las fincas, el agua corre de finca en finca siguiendo el cauce natural, es decir, hacía las zonas bajas y no vierte al desagüe".
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