En la mayoría de estos casos, un 26,3%, se debe a que el paciente rechaza directamente los fármacos. Los motivos, según familias y cuidadores, es la propia presentación del medicamento, de hecho, tienen problemas con su ingesta puesto que se trata de pastillas de gran tamaño y son enfermos con dificultades para tragar.
La sobrecarga de trabajo de los cuidadores es otro de los motivos que alega un 11% de los entrevistados, junto al ajuste de las dosis en función de las necesidades del paciente y la propia dosificación del fármaco. En este aspecto, el Colegio de Farmacéuticos reconoce la importancia de los cuidadores de estos enfermos para tomar sus medicamentos, ya que la mayoría de enfermos (el 85%) desconoce para qué es cada fármaco, no sabe a qué hora debe tomarlo ni cómo. "Queda en evidencia el exceso de responsabilidades que recaen en el cuidador", confirma Joaquín Carrasco, director de la investigación.
También se desprende de este estudio la amplia satisfacción en el asesoramiento recibido tanto de los profesionales sanitarios de los centros de salud como de los profesionales farmacéuticos.
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