Los ecosistemas de León muestran una gran capacidad de regeneración tras los incendios

El experto de la ULE, José Manuel Fernández Guisuraga, señala que la vegetación permite la recuperación natural tras los incendios, aunque las zonas de alta intensidad requieren reforestación

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26/08/2025
 Actualizado a 26/08/2025
Zonas del Parque Nacional y Regional de Picos de Europa afectadas por los incendios forestales | Iker Barrainkua Blanco
Zonas del Parque Nacional y Regional de Picos de Europa afectadas por los incendios forestales | Iker Barrainkua Blanco

Tras los recientes incendios forestales que han afectado con especial virulencia a la provincia de León y otras zonas del Noroeste peninsular, el paisaje puede parecer completamente desolador, dominado por troncos calcinados y suelos ennegrecidos cubiertos de cenizas. Sin embargo, los ecosistemas terrestres de las regiones atlánticas y mediterráneas de la Península Ibérica cuentan con especies vegetales que han convivido durante miles de años con el fuego, desarrollando “impresionantes estrategias adaptativas”.

Así lo señala José Manuel Fernández Guisuraga, doctor en Ecología de la Universidad de León (ULE), quien subraya que la regeneración natural de las zonas afectadas por el fuego suele ser muy “vigorosa”, especialmente en áreas dominadas por matorral, donde la vegetación puede recuperarse en un plazo de dos o tres años, alcanzando un estado similar al previo en menos de una década.

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Zonas del Parque Nacional y Regional de Picos de Europa afectadas por los incendios forestales | Iker Barrainkua Blanco 

 

Primeros signos de recuperación

Fernández Guisuraga explica que, aunque la recuperación completa de los bosques de arbolado requiere décadas, los primeros signos de regeneración aparecen rápidamente. En ecosistemas dominados por robles, encinas o alcornoques, especies rebrotadoras, ya se observan nuevos rebrotes desde raíces, troncos o copas en los meses posteriores al incendio. En los bosques de pinos mediterráneos, especies germinadoras, las semillas se liberan con el calor y las plántulas comienzan a regenerar el ecosistema sin necesidad de intervención humana.

El principal desafío se encuentra en áreas afectadas por incendios de muy alta intensidad o por fuegos repetidos en cortos intervalos, donde la regeneración natural se ve “gravemente comprometida”, haciendo necesaria la implementación de medidas de reforestación y estabilización de suelos para evitar la erosión y favorecer la recuperación de especies autóctonas.

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 Zonas del Parque Nacional y Regional de Picos de Europa afectadas por los incendios forestales | Iker Barrainkua Blanco 

Evaluación inicial y gestión postincendio

El experto de la ULE, miembro del grupo de Ecología Aplicada y Teledetección, recuerda que la gestión tras un incendio debe iniciarse con una evaluación de la intensidad del fuego dentro de su perímetro, ya que no toda la vegetación y el suelo se ven afectados de la misma manera. Esto permite priorizar las actuaciones y determinar dónde son necesarias intervenciones urgentes.

En zonas con mayor intensidad de incendio, lo habitual es aplicar medidas de emergencia como fajinas o albarradas construidas con materiales locales o vegetación quemada, así como acolchados de paja para reducir la erosión. En áreas donde la intensidad fue menor, la regeneración natural suele ser suficiente, y la intervención se limita a acompañar los procesos naturales de recuperación.

“La regeneración natural es muy potente en la mayoría de los ecosistemas, pero es importante acompañarla con actuaciones adecuadas y, sobre todo, con una gestión preventiva que permita construir paisajes más resilientes”, concluye Fernández Guisuraga, señalando que cada incendio ofrece la oportunidad de mejorar la resiliencia del paisaje mediante la promoción de especies autóctonas resistentes al fuego.

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