Estas mañanas de sol que estamos disfrutando enpleno invierno, ese sol que reciben a los vecinos cuando se levantan, tienen que pagar un impuesto que son unas noches de terribles heladas. 12, 13 o 14 grados bajo cero, quizá alguno más registraron los termómetros de los pueblos de la montaña, que los vecinos miran ávidos cuando se retiran por la noche a sus casas para comentar al día siguiente lo que marcaban. “Y a las seis de la mañana hará más frío aún”.
Van dejando sus huellas en los carámbanos que van creciendo por las montañas, en los hielos de sus ríos, van dejando pasar el agua por debajopero poco a poco van ganando espacio al agua e, incluso, en los más pequeños como el Marzalón, afluente del Torío, donde ya no se ve el agua y se puede caminar por el hielo. Las topineras ya son como piedras, y los calderos que quedaron en la puerta de casa y tenían agua son un bloque de hielo. Es el impuesto que cada día cobra la madre naturaleza para que el sol salga en estos días de duro invierno. Ya lo decían los viejos refranes: "Las heladas de diciembre, hasta que se siembre. Las heladas de enero, hasta que se llene el granero".
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