Carrozas, comparsas y grupos con disfraces de lo más variado bailaron al son de varias charangas y de su propia música en una fiesta en la que se dio rienda suelta a la imaginación.
Varias asociaciones de padres de colegios de la capital participaron también en la cabalgata, con las comparsas más numerosas de un desfile en el que llamaban la atención las grandes carrozas como un barco pirata en la que los malvados navegantes repartían monedas de oro al público, rellenas de chocolate, o un enorme caballo de Troya.
Algunos de los grupos también eligieron temas de actualidad para los disfraces de este año, como las tarjetas black, presumiendo por las calles de León de que estaba todo pagado. Entre las cinco carrozas, cinco comparsas, nueve grupos y diez pequeños grupos, a las que se sumó la carroza del príncipe y la princesa, hubo hueco para los dibujos animados, para una montaña rusa o para las chicas de la Cruz Roja, en un gran desfile en el que la alegría y la música fueron los protagonistas.
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