En mayo de 2002 se procedía, ante una gran expectación, al derribo de las torres de refrigeración de la central térmica de La Robla. Las torres tenían una altura de aproximadamente 100 metros y su diámetro en la base era de 73 metros. En conjunto, su forma hiperboloide representaba un volumen de unos 220.000 m3 y un peso de más de 9.000 toneladas cada una.
El 28 de julio de 2022 llegaba la segunda voladura. Se trataba de la chimenea perteneciente al Grupo II, con una altura de 200 metros. ‘Su hermana’, la otra chimenea pero del Grupo I, corría la misma suerte el 24 de agosto del pasado año. Tenía una altura de unos 120 metros, un diámetro de unos 8,5 metros y un peso aproximado de 2.500 toneladas.
El 24 de noviembre se procedía a la demolición dela caldera del Grupo II, de una altura de 83 metros y unas dimensiones en planta de 30 por 20 metros. La estructura demolida tenía un volumen aproximado de 120.000 metros cúbicos y un peso cercano a las 9.000 toneladas.
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