La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha llevado ante la Inspección de Trabajo al Centro de Referencia Estatal para la Atención a Personas con Grave Discapacidad (CRE) de San Andrés del Rabanedo (dependiente del Imserso), tras constatar un episodio de grave irresponsabilidad y abandono en la gestión de las instalaciones. Tras producirse fallos técnicos críticos —incluidas explosiones y cortocircuitos— en los motores de las sillas de baño móviles, lejos de retirar los equipos defectuosos o gestionar su sustitución urgente, la dirección del centro ha optado por anular el motor eléctrico y obligar al personal a utilizar las sillas en modo manual, eliminando su función asistida, denuncia CSIF.
El sindicato tacha esta medida de "auténtica temeridad". Forzar al personal de atención directa a mover de forma manual equipos diseñados para funcionar de manera motorizada supone someter a la plantilla a un sobreesfuerzo “inadmisible”, violando radicalmente el R.D. 487/1997 sobre manipulación de cargas y el artículo 14 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. “Se está exponiendo deliberadamente a los profesionales a lesiones musculoesqueléticas severas e incapacitantes”.

La manipulación forzada de este material defectuoso desestabiliza las maniobras en las zonas de aseo, comprometiendo de forma directa la integridad física y la dignidad en el trato a las personas con grave discapacidad que residen o acuden al centro público, resalta CSIF, que exige a la Inspección de Trabajo una intervención urgente, y “no tolerará que la falta de mantenimiento y el ahorro de costes del IMSERSO se liquiden a costa de la salud de los trabajadores y del peligro real para los usuarios”.
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