“Lo que se prometió, quedó en nada”. Así ha denunciado UGT la situación actual del operativo de incendios de una Junta de Castilla y León “que no ha hecho absolutamente nada”. Desde el sindicato, han recordado cómo se trata de una problemática que ya ha venido repitiendo los años anteriores, incluso antes de que tuvieran lugar los incendios que azotaron a la provincia en el verano de 2025. “Si las condiciones climatológicas se repiten, la situación va a ser la misma”, remarcó Carlos Arenas, vicesecretario del sector autonómico de UGT Servicios Públicos. En su intervención, puso de manifiesto la falta de iniciativa de la Junta durante el invierno, momento en donde la prevención jugaba un papel importante.
De cara a este verano, el vicesecretario alertó como los incendios “podrían ser de sexta o de séptima generación”. Cabe recordar como los fuegos que arrasaron parte de la provincia hace apenas 12 meses fueron de quinta generación. “Son incendios de tanta intensidad, que es casi imposible que se puedan apagar por la acción humana”, lamentó el vicesecretario; sin embargo, recordó como las labores de prevención si podrían jugar un papel importante en este aspecto, evitando que haya combustible en los montes.
Esta primavera, marcada por las constantes lluvias, ha supuesto un agravante más para unos incendios que, con la llegada del calor, encuentran en la frondosa vegetación el “combustible perfecto para que se propaguen de forma inmediata”. Para tratar de evitar esta situación, los bomberos forestales deberían de haber recibido una formación “que no han podido hacer”, como así subrayó Arenas. Por otro lado, la reciente polémica en torno a la negativa la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo) a acudir a los incendios ante “la absoluta falta de seguridad jurídica, laboral y operativa” no hecho más que agravar las dudas y la incertidumbre ante peligro que podría vivir la provincia a las puertas de la llegada del verano.
Precisamente, el operativo privado vigente en la actual fue otro de los puntos donde más hincapié hizo Arenas en su intervención, recordando la falta de compromiso por parte de la Junta a la hora de convertir en público el operativo. Con un contexto marcado por la negativa de la patronal, la situación de peligro ante los incendios se podría agravar ahora más si cabe cuando los agentes públicos están a merced de la decisión que tomen los más de mil trabajadores dependientes de empresas privadas que han anunciado su intención de no trabajar los próximos meses.
Falta "alarmante" de medios
El agente forestal Alfonso Vallecillo aportó una serie de datos que ayudan a poner en perspectiva la falta de medios del operativo del que dispone la provincia en estos momentos. Para cubrir los más de 15.600 kilómetros cuadrados de León, solo hay activos actualmente 160 agentes medioambientales, una cifra muy alejada de los 350 con los que cuenta Madrid, con una superficie estimada de 8.000 kilómetros cuadrados. Un “claro déficit” que se ha agravado, como así confirmó Vallecillo, por la falta de incorporaciones y las jubilaciones anticipadas. “Estamos peor que el año pasado", lamentó tras comparar lo que vivió el propio Vallecillo en primera persona el año pasado con la situación actual, y advirtió sobre las posibles sobrecargas de trabajo a las que va a tener que hacer frente el cuerpo , ya que los agentes “harán turnos de 24 horas continuamente”.
Como aspecto positivo, subrayó como los celadores medioambientales podrían participar en las labores de extensión, aunque advirtió de la falta de calendario y de una hoja de ruta clara de actuación a las puertas de la llegada de la época estival. En relación con las torres de vigilancia, León cuenta actualmente con 18, de las cuales dos están cerradas por deficiencias. A su vez, cada torre de vigilancia debe contar con dos personas, sin embargo, la mitad de los puestos están vacantes en uno de sus dos miembros. Si bien es cierto que ahora la bolsa de empleo está empezando a cubrir estas vacantes, “llevan así desde principios de año”, criticó Valecillo.
En cuanto a los camiones, de los 16 que dispone actualmente la Junta, “solo han estado trabajando tres el fin de semana pasado”, una fecha donde el peligro ya era extremo tras el aumento de la temperaturas. Por su parte, la falta de licitación de parte de los helicópteros que se van incorporar agrava aún más el peligro. En relación con las comunicaciones, remarcó como en la provincia “son realmente deficientes porque se utiliza tecnología del siglo pasado”. Respecto a las brigadas de tierra, la incertidumbre con respecto a la parte del operativo que anunciado su cese de actividad de cara al corte plazo ha generado una gran intranquilidad en el cuerpo.
“Es vergonzoso y dramático en una época de alto calor y con un peligro extremo de incendios que la propia Junta reconoce estemos en muchas peores condicione que el año pasado, menos operativos, incertidumbre y sin verse ningún avance”, añadió Vallecillo.
Como grandes responsables de esta situación, desde UGT han señalado directamente a la Junta. “No hacen nada”, criticó Tomás Pérez, secretario general de UGT SP. Recordó como fue el propio Alfonso Fernández Mañueco quién admitió que el operativo “no valía”, pero más de un año después, “no ha hecho absolutamente nada”. La falta de vigencia parlamentaria de los decreto-ley a largo plazo y la ausencia de gobierno autonómico tras las elecciones ha agravado aún más la situación ante “un cambio climatológico que no se detiene porque no hay gobiernos”. "Sería un milagro que no arda porque están todas las características naturales para que pase, por lo que mismo es una cuestión de suerte", advirtió Pérez.
Echando la vista atrás, desde UGT recordaron cómo los incendios de 2022 en La Sierra de Culebra, en Zamora, deberían haber servido como punto de inicio de unos compromisos que adquirió la Junta y que, cuatro años, “no se han cumplido”. En materia de formación, Tomás Pérez apuntó que “solo se ha hecho una formación para periodistas”. “Estamos ante la inoperancia más absoluta”, concluyeron desde UGT.