Los vecinos de distintos pueblos del entorno de la LE-4615, la carretera que une Sotillos con Gradefes, han estallado ante el lamentable estado de la vía, una situación que aseguran arrastrar desde hace años "sin que la Diputación de León haya puesto solución alguna". Baches profundos, cunetas sin limpiar, ramas invadiendo la calzada y un ancho insuficiente convierten cada trayecto en una auténtica odisea diaria.
"Esto no es una carretera, es una trampa", denuncia un vecino de Sotillos, visiblemente indignado. "Si pillas un bache a 40 kilómetros por hora te sales de la carretera. No estamos hablando de ir rápido, estamos hablando de circular despacio y aun así jugártela"

Las cunetas, señalan, completamente abandonadas, agravan todavía más la situación. La falta de limpieza provoca que tierra, piedras y vegetación se deslicen continuamente hacia la calzada. "Las cunetas no existen, están comidas por la maleza, y todo eso acaba en medio del carril. Luego vienen los sustos", apunta una vecina de Gradefes.
Desde Valporquero de Rueda, otro conductor habitual de la vía lamenta los daños materiales constantes. "Las ramas se meten en la carretera, rayan las lunas, el coche, las puertas, las ventanillas… Sales de casa con el coche bien y vuelves con arañazos. ¿Quién paga eso? Porque desde luego la Diputación no. Ni los amortiguadores que revientan por culpa de los baches".

La estrechez de la carretera es otro de los grandes problemas señalados por los usuarios. "Cuando se cruzan dos coches, uno tiene que parar y rezar para arrimarse y no volcar", advierte un vecino de San Bartolomé de Rueda. "No hay arcén, no hay margen de error, y si llueve o hay hielo, el peligro se multiplica".
La desesperación es generalizada entre los vecinos de toda la zona, que aseguran sentirse completamente abandonados por las administraciones. "Pagamos impuestos como todos y tenemos una carretera peor que un camino agrícola", critica un ganadero de la zona. "Por aquí pasan ambulancias, tractores, coches de familias, escolares… y nadie parece darse por aludido".
El alcalde pedáneo de uno de los pueblos afectados ha sido especialmente contundente al referirse a la situación: "Llevamos años luchando para que la Diputación arregle esta carretera tercermundista. Años de promesas, de palabras bonitas y de cero hechos. Estamos hartos".
Otros vecinos hablan ya de una situación límite. "No pedimos lujo, pedimos seguridad", señala una vecina de la zona. "Que tapen los baches, que limpien las cunetas, que poden las ramas. Es lo mínimo para no matarnos un día de estos".
"Solo se acordarán de esta carretera cuando haya una desgracia", lamenta otro conductor habitual. "Y entonces vendrán las prisas, los comunicados y las excusas. Pero nosotros llevamos años avisando".

Desde La Serna, el tono es aún más tajante. "Nos están dejando morir poco a poco", denuncia un matrimonio con extrema dureza. "Esta carretera es la prueba del desprecio absoluto al medio rural. Se ha recogido firmas y se han entregado a Diputación, con las quejas de los vecinos de toda la zona. Aquí no importa si vivimos o si llegamos a casa. Aquí va a morir alguien y luego vendrán las excusas".
Los daños materiales son constantes y afectan a prácticamente todos los vehículos que circulan por la vía. "vas esquivando baches y acabas llevándote media cuneta por delante. Es indignante".
Los promotores de las recogidas de firmas aseguran que "hay gente mayor que ya no quiere salir del pueblo. No vienen taxis, no quieren venir repartidores, y una ambulancia tarda el doble porque no puede circular con seguridad. Si esta carretera estuviera cerca de la capital ya estaría asfaltada hasta con farolas".
"Solo se acordarán de nosotros cuando haya una desgracia grave", advierte otro residente. "Cuando muera alguien vendrán a hacerse la foto y a decir que no lo sabían. Pues que quede claro: lo saben desde hace años".
Los vecinos reclaman una actuación inmediata y urgente en la LE-4615, con un arreglo integral del firme, limpieza de cunetas y mantenimiento regular. "No queremos más parches ni más silencio, ni que se pase la pelota de unas administraciones públicas a otras", concluyen. "Queremos una carretera digna, segura y propia del siglo XXI".