La sección de Sanidad de la Unión Sindical Obrera, USO, denunció este jueves que los enfermeros y técnicos en cuidados auxiliares de la Unidad de Agudos de Psiquiatría del Complejo Asistencial Universitario de León “están siendo obligados a dispensar tabaco, vapeadores y cargas de vapeadores a pacientes, por órdenes médicas tanto escritas como verbales”.
Esta práctica para la organización sindical es “profundamente contradictoria con los principios básicos de la asistencia sanitaria, así como con la normativa vigente en materia de salud pública”.
“Entendemos que determinados pacientes puedan experimentar ansiedad u otros síntomas derivados de la abstinencia de nicotina, pero existen alternativas terapéuticas eficaces, seguras y avaladas clínicamente que permiten abordar esta situación sin necesidad de recurrir a la administración directa de tabaco o dispositivos de vapeo por parte del personal sanitario”, añadieron.
Desde USO Sanidad quisieron dejar claro que los profesionales de Enfermería “cuentan con la formación y capacitación necesarias para conocer en profundidad los riesgos asociados al consumo de estas sustancias”, por lo que “deben poder ejercer su derecho a la objeción de conciencia ante prácticas que contravienen los principios fundamentales de su labor asistencial”.
En este sentido, recordaron que la práctica sanitaria se rige por principios bioéticos esenciales, entre los que destacan la beneficencia y la no maleficencia, que implica la obligación de no causar daño de forma intencionada, siendo un deber ineludible en cualquier actuación sanitaria. Por su parte, el principio de beneficencia exige actuar en beneficio del paciente, promoviendo su bienestar y previniendo riesgos para su salud, de forma que “en ningún caso puede interpretarse que facilitar tabaco, vapeadores o sus recargas cumpla con estos principios”.
USO Sanidad añadió que, en el supuesto de que los facultativos consideren que el tabaco o el vapeo pueden tener un efecto terapéutico en determinados pacientes, corresponde a la gerencia del Complejo Asistencial Universitario de León y a la Dirección de Enfermería garantizar que aquellos profesionales que, por motivos éticos o deontológicos, no deseen participar en la dispensación de estos productos puedan, acogerse a la objeción de conciencia sin sufrir presiones ni consecuencias laborales.
En este sentido, desde el sindicato puntualizaron que esta situación “no es generalizada en el conjunto de hospitales de Castilla y León”, sino que “se da de forma excepcional en los centros de León y Zamora”, mientras que en el resto de hospitales de la Comunidad se emplean alternativas terapéuticas “más acordes con la práctica clínica y la evidencia científica”.
USO Sanidad también quiso dejar claro que “no cuestiona el criterio médico ni los tratamientos prescritos a los pacientes”, sino que “se obligue a los profesionales sanitarios a asumir funciones impropias, convirtiéndolos en dispensadores de tabaco o vapeadores dentro de un centro sanitario, algo que no forma parte de sus competencias ni debe imponerse bajo ningún tipo de presión o amenaza”.
Además, desde el sindicato señalaron que han mantenido reuniones al respecto con la Dirección de Enfermería del Hospital de León y con la Dirección de Gestión, al tiempo que se informó al jefe de la Unidad de Salud Mental del Caule “sin llegar a ninguna conclusión”.
Por todo ello, USO sanidad exigió a la Gerencia del Hospital de León y a las autoridades sanitarias competentes que revisen de manera inmediata estas prácticas, establezcan protocolos claros acordes con la evidencia científica y la legislación vigente y garanticen la protección tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios. Asimismo, solicitaron medidas para evitar la exposición de los trabajadores a situaciones que puedan comprometer su responsabilidad profesional y ética, además de evitar riesgos innecesarios, asegurando un entorno asistencial seguro y coherente con los valores de la sanidad pública.