La Junta Vecinal de La Antigua ha denunciado el “abandono grave” que sufre su pueblo tras la aparición de dos cigüeñas muertas en el nido situado en la torre de la iglesia, uno de “los puntos más visibles y transitados de la localidad”. Al respecto, indica que, ante la situación, la entidad local avisó a los organismos correspondientes para comunicar lo sucedido y solicitar una actuación “urgente”, pero critican que “nadie ha hecho nada”.
Así lo asegura en un comunicado en el alcalde pedáneo de La Antigua, Héctor Segurado, que explica que “la respuesta que recibió esta junta vecinal fue que podría tratarse de gripe aviar, algo que evidentemente nos preocupó todavía más por las posibles implicaciones sanitarias que puede tener una situación así, especialmente en un espacio público y junto a viviendas y zonas de paso habituales para vecinos y visitantes”.
Sin embargo, señala que “pese a la gravedad de la situación, la actuación nunca llegó”. “La contestación trasladada a esta junta vecinal fue que no había medios para retirar las cigüeñas y que debíamos asumir nosotros mismos la intervención”, asevera.
Por ello, Segurado critica que no se entiende que “una junta vecinal pequeña, sin recursos técnicos, sin medios especializados y sin personal preparado para manipular animales posiblemente afectados por una enfermedad, debía hacerse cargo de una situación para la que claramente no tiene capacidad”.
Mientras tanto, los días fueron pasando y las cigüeñas continuaron en el nido, visibles desde el entorno de la iglesia y en avanzado estado de descomposición. Finalmente, una de ellas terminó cayendo muerta desde la torre al tejado de la iglesia, después de días sin actuación alguna tal y como explican desde la Junta Vecinal de La Antigua.
“Resulta difícil entender que exista un control exhaustivo sobre explotaciones avícolas y aves de corral, mientras ante una posible situación relacionada con gripe aviar en pleno núcleo urbano la respuesta sea simplemente esperar o mirar hacia otro lado”, sostiene Delgado, que añade que “desde la Junta Vecinal creemos que esta situación refleja perfectamente la realidad que viven muchos pueblos pequeños: cuando surge un problema, la respuesta habitual es la falta de medios, la burocracia o directamente el silencio institucional”.
No es un caso aislado
Un problema con las cigüeñas que le lleva a la Junta Vecinal de La Antigua a denunciar la situación de los pueblos del medio rural, asegurando que “no es un caso aislado” y que suele ocurrir en otros ámbitos. “En nuestro entorno vemos cómo desaparecen servicios médicos rurales, cómo el patrimonio histórico queda abandonado sin importar el valor histórico o artístico de iglesias, retablos y edificios centenarios, o cómo faltan medios cuando se producen incendios o la limpieza de montes o zonas comunales”, asegura.
Sin embargo, apunta que “para determinados proyectos industriales, como plantas de biogás o molinos de viento, estos territorios sí parecen resultar interesantes”. Por ello, Segurado concluye que “no se trata de enfrentar territorios ni de atacar a nadie. Se trata de denunciar una realidad que muchos vecinos sienten cada día: que los pueblos pequeños de León cada vez cuentan menos y que Castilla y León está fallando a gran parte de su mundo rural”.