La Virgen del Rosario al Otero, y la Pastorcica, a Santa María del Azogue. Ya está el cambio de tallas hecho como cada Santa Cruz, la romería de Valderas en la que se intercambian las vírgenes hasta el día de Pentecostés, en el que cada una vuelve a su lugar de origen. Este año la lluvia y el viento marcaron la jornada de romería y convivencia en los alrededores de la ermita del Otero, aunque no por ello la tradición perdió su particular colorido.
La procesión salió un año más desde la iglesia de la céntrica Plaza Mayor, Santa María del Azogue. La comitiva, encabezada por una cruz, paseó por las calles del pueblo hasta pasar el arco de Santiago, desde donde cada uno acude en su propio vehículo a la ermita del Otero, ubicada en los campos del pueblo. En un tractor va la cruz, y en otro viaja la Virgen del Rosario y tras ella desfilan los niños y niñas de la localidad vestidos de pastores y con los trajes típicos del folklore valderense sosteniendo arcos de coloridas flores.
Es tradición quedarse a comer en los alrededores de la ermita tras la celebración de la misa, aunque este año el mal tiempo provocó que no fuesen numerosos los romeros que se acercaron para disfrutar de la comida campestre y de las típicas avellanas.
En la romería de este año hubo una mención especial para los voluntarios que hace pocos meses se dispusieron a salvar el templo del Otero de las ruinas. Fueron varios vecinos, y con la colaboración de empresas del municipio, quienes se pusieron manos a la obra para limpiar y reparar un tejado que amenazaba con derruirse si no se realizaba en él una intervención urgente. La Cofradía de La Pastorcica pidió hace poco más de un año ayuda y gracias a la mano de obra de los voluntarios y a los donativos de los vecinos se ha conseguido realizar una primera fase para paliar los principales desperfectos que sufre la ermita, sobre todo en su techumbre. Además, han pintado las paredes de la zona del retablo.
"Estaba claro que si los valderenses no lo hacían, nadie lo iba a hacer por nosotros", pronunciaron al inicio de la misa de ayer. «Valderas no se podía permitir que desapareciera su ermita y con ella sus tradicionales romerías, tan entrañables para todos», continuaba el mensaje que además se colocó en la entrada del templo, junto al agradecimiento expreso a los voluntarios y a las imágenes que muestra cómo ha sido el proceso de la restauración.
En este último año la Cofradía ha conseguido reunir más de 10.000 euros entre las cuotas de sus miembros y los donativos efectuados por personas y empresas privadas. Con estos ingresos han podido hacer frente a los casi 5.000 euros que han gastado en comprar los materiales necesarios para afrontar las obras. Los arreglos en El Otero no acaban ahí y ahora esperan poder continuar dedicando las colectas y donativos a la mejora del edificio.
A última hora de la tarde los romeros se dirigieron de nuevo hasta el centro de Valderas portando La Pastorcica, aunque esta vez por la cañada de la Zamorana. Esta talla permanecerá en Santa María del Azogue hasta el 25 de mayo, día en el que con motivo de Pentecostés se celebra una nueva romería: la del Pan y el Queso. En ella se devuelve cada talla a su lugar originario. Hasta entonces, la del Rosario al Otero, y la Pastorcica, al Azogue.
De romería al Otero de Valderas
En Santa Cruz es tradición intercambiar a las vírgenes de iglesia
04/05/2015
Actualizado a
06/09/2019
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