En el caso concreto de la demolición, ya concluida, la actuación consiste en el derribo de una casa de unos 80 años propiedad del Ayuntamiento que comenzaba a presentar ciertos riesgos de caídas o desprendimientos de parte de las fachadas y cubiertas, y que según se indicaba en el proyecto «resulta ineficiente su arreglo ya que el conjunto de patologías que presenta no lo hace útil para su uso inmediato y excesivamente costoso para su rehabilitación entendiendo el retorno que se pudiera obtener».
Asimismo, la idea es que una vez derribado el inmueble, se habilite un espacio urbano «con un mínimo equipamiento y con la esperanza de poder enajenar la parcela libre algún día». El ajardinamiento consiste en la colocación de doble pavimento de tierra batida y césped separado por un apletina de acero galvanizado empotrada y nivelada sobresaliendo un máximo de dos centímetros sobre dichos pavimentos.
El mobiliario a instalar, tal y como recoge el citado proyecto, serían unos bancos, una papelera, unas balizas de 80 centímetros de alto, unas celosías de madera tratada en autoclave y una pequeña estructura ejecutada con barrotillo metálico. El ajardinamiento se completaría con la plantación de una serie de prunus pérsica (albaricoque) y unas trepadoras sobre los paramentos al descubierto de madreselva y hiedra intercaladas.
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