Cuatro burras para preservar al zamorano-leonés en Boñar

Lula, Prada, Violeta y Lucera, cuatro burras de la raza zamorano-leonés han llegado esta semana a las instalaciones del Censyra de Boñar, junto a un macho, Toro, para ‘perpetuar la especie’

29/03/2026
 Actualizado a 29/03/2026
Mario, trabajador del Censyra en Boñar y de tradición familiar ganadera, dando de comer a los ejemplares recién llegados. | FERNANDO OTERO
Mario, trabajador del Censyra en Boñar y de tradición familiar ganadera, dando de comer a los ejemplares recién llegados. | FERNANDO OTERO

A veces, ahí a la vuelta de la esquina, hay un edificio, un organismo, un cartel... en el que no reparamos y esconde una  realidad que nos puede afectar mucho más de lo que parece, a nosotros o a algún colectivo fundamental de nuestra provincia; como podría ser el ganadero.

Si a lo general o abstracto, le pones nombre propio, entonces despiertas mucho más interés. Por ejemplo, hablas de la recuperación de la vaca mantequera leonesa y todo el mundo aprecia su recuperación.   

Si te cuentan, como ha ocurrido hace tan solo unos días, que cinco burros de la raza zamorano-leonesa han llegado hasta Boñar, desde la cuna de este especie, San Vitero y su comarca, entonces se les ‘ponen las orejas atentas’ hasta a aquellos que la ganadería les queda muy lejana. Despierta además el burro un interés que se acerca mucho más a la ternura del Platero de Juan Ramón que a la propia dureza de su nombre que, dicho sea de paso, no le hace justicia. 

Pues detrás de estas noticias, y otras muchas, hay un nombre, Censyra, con sedes en Boñar y Villaquilambre, al que añaden lo de Centro de Selección y Reproducción Animal, que ayuda a acercarse algo más a lo que allí hacen. Y tal vez ayuda a lograr más cercanía que se haya dicho de él que «es la caja fuerte que guarda la pureza genética del ganado» y hayan añadido que «es un punto de referencia para la genética en Castilla y León y en toda España, que realiza más de un millón de muestras genéticas al año, además de conservar toda la pureza genética de las diferentes razas que están en las explotaciones ganaderas territoriales». 

También se ha dicho de este centro que es «el custodio de las razas autóctonas». Y así, en Boñar, pastan y viven, para su estudio, vacas de raza mantequera leonesa, pero también  otras de raza sayaguesa, alistana, serrana negra de Soria, avileña negra... 

Y hasta este santuario de razas autóctonas llegaron esta semana cinco ejemplares... de burros zamorano leoneses. «Vienen directamente de San Vitero, que es donde más fama tienen, pero que como tantas comarcas de León y Zamora sufren una despoblación terrible que provoca que también empiecen a escasear los burros», explica Mario, trabajador del Censyra en Boñar, buen ganadero, de tradición ya en su casa de Las Bodas y fiel defensor del trabajo que se hace en el Centro por las razas autóctonas. 

boñar
Desde la feria de San Vitero vinieron las burras y el burro directamente para Boñar, donde están pasabdo un periodo de adaptación. | FERNANDO OTERO

Así Lula, Toro, Prada, Violeta y Lucera (4 hembras y un macho» ya pastan por las praderas del Centro, de momento separados para que se adapten pero pronto compartirán espacio con las vacas  las vacas del Censyra, que también pastande momento juntas pero pronto irán cada una  a sus cercados. 

- ¿Y cuándo paren estas burras, si Toro las deja preñadas?
Mario mira con una sonrisa abierta ante la pregunta que nadie conocedor del mundo de los burros haría.

- Pues para el año que viene en primavera... Las burras quedan preñadas en primavera, tienen once meses de periodo de gestación y en la primavera siguiente paren.

Pues eso. 

Su presencia en el Censyra asegura su pervivencia, como antes ha ocurrido con otras razas, pues como explicaba el investigador Juan Carlos Boixo, entonces en el Censyra y hoy ya jubilado, cuando la mantequera fue incluida en el Catálogo Oficial de Razas de España, que fue muy celebrado, «se garantizaría la raza incluso si no hay animales vivos; se podría recuperarla si se hubiera extinguido».

Pero todo este trabajo, con difererentes secciones (control de inseminación artificial, trasplante de embriones, laboratorio de control lechero, banco de cosmoplasma, banco de ADN...) se realiza en permanente colaboración con los ganaderos. «Nuestra filosofía de trabajo es la constante colaboración con las Asociaciones Ganaderas con el fin de ofrecerles los servicios que ellas nos demanden, para conseguir conjuntamente, que el sector sea cada vez más eficaz y rentable.

Todavía el miércoles de esta misa semana  se celebró una reunión doble (por la mañana en Cerezales del Condado y por la tarde en Boñar) entre ganaderos de mantequera leonesa y los técnicos, intercambiando información e, incluso, valorando y poniendo nota a los ejemplares. 

No parece que el burro zamorano leonés corra peligro de desaparición a corto plazo, como reconoce la propia nota del Censyra cuando explica su incorporación: «El día 21 de marzo se celebró la tradicional feria del asno zamorano-leonés, en la localidad Zamorana de San Vitero. Se produjo como otros años una gran asistencia de publico y gran numero de ejemplares de la raza entre hembras y machos. El Censyra, con el objetivo de preservar las existencias del material genético y proteger el censo de las razas autóctonas de Castilla y León, ha incorporado a sus instalaciones de Boñar animales de zamorano-leonés, cuatro hembras (Lula, Prada, Violeta y Lucera) y un macho Toro. 

El macho pasará aquí una temporada y después regresará a su comarca, mientras en el Censyra seguirán con sus investigaciones ‘en silencio’. Y ellos, aventura Mario, «se convertirán en las estrellas del centro. No sé qué tienen los burros, atraen a los visitantes; y eso que aquí en la comarca de Boñar siempre los hubo desde que los trajo Manín. 
 

Archivado en
Lo más leído