La estancia en el Centro Rural de Innovación Educativa de León (Criele) es siempre uno de los momentos más esperados de cada curso por los niños y niñas del medio rural leonés. Estas instalaciones ubicadas en el Complejo San Cayetano, a menudo desconocidas, llevan décadas ofreciendo formación y entretenimiento a los alumnos de las escuelas de los pueblos.
Vicente Álvarez, director del Criele desde hace casi una década, recibe a este periódico coincidiendo con la semana de convivencia en el centro de los alumnos del Colegio de Toral de los Vados y del CRA El Redondal, ambos del Bierzo. El responsable de las instalaciones explica que este proyecto se puso en marcha hace 35 años para compensar las «desigualdades» que existían entre la educación en el ámbito urbano y el rural. De esta manera, el de León fue el primero de los diez Crie que hay repartidos actualmente por la comunidad autónoma.
En la actualidad, el Criele se encuentra más orientado hacia la innovación educativa y, a lo largo de 24 semanas, recibe hasta 720 alumnos por curso. En el presente año académico, por ejemplo, dará servicio a 69 centros educativos del medio rural leonés. Las comidas y cenas se cocinan en las propias instalaciones y el profesorado se va turnando para supervisar a los alumnos durante las noches de convivencia que pasan en San Cayetano.
La provincia leonesa cuenta con la singularidad de tener dos Crie, el de San Cayetano y otro en Páramo del Sil, dirigido este último a niños y niñas del tercer y el cuarto curso de Primaria. A las instalaciones que dirige Vicente Álvarez llega cada martes un grupo de 30 alumnos de quinto y sexto. «A pesar de ser un equipo pequeño, porque estamos trabajando cinco maestros de la Consejería de Educación, dos personas de servicios de limpieza y dos cocineras, somos nueve personas que damos servicio todas las semanas a estos chicos», expresa el director del Criele.
El Criele alberga estudios radiofónicos y televisivos, aulas sanitarias, circuitos de karts o 'escape rooms'
Aulas de innovación y sanitarias, estudios televisivos y radiofónicos, salas de juegos con futbolines y mesas de pimpón, laboratorios, circuitos de karts o ‘escape rooms’ temáticas de un submarino ecológico y de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Las convivencias periódicas en el Criele rompen la rutina de unos alumnos que se lo pasan en grande y, además, aprenden.
Revolucionarias aulas EFFA
Desde La Cabrera hasta Valdeón, decenas de Colegios Rurales Agrupados (CRA) van pasando cada curso por estas instalaciones y por unos espacios flexibles de formación y aprendizaje (EFFA) que rompen con la estructura de las aulas tradicionales. Se trata de clases diáfanas con mesas circulares para trabajar en equipo, ideadas para que los alumnos se sientan más libres de moverse por el espacio y de poder explorar en su proceso de aprendizaje.
Por ejemplo, en el plató televisivo están grabando este curso un anuncio inspirado en la campaña de La Liga contra el acoso escolar. Los docentes trabajan con el alumnado la lucha contra el ‘bullying’ y, a continuación, los contenidos se ponen en práctica. Esa es, precisamente, la filosofía de las aulas EFFA.
Hasta 720 alumnos rurales pasan cada curso por estas instalaciones ubicadas en el Complejo San Cayetano
Con todo se juega y se aprende en el Criele: Lego, drones con tecnología 3D, circuitos de canicas… También fuera de las instalaciones, con las visitas que se organizan al Centro de Alto Rendimiento (CAR) o a la ciudad de León, en la que conocen el patrimonio romano, románico, gótico y del modernismo de Gaudí.
Además, en el Criele se han realizado centenares de bautismos de buceo, actividades en el rocódromo del CAR y sus ‘escape rooms’ han recibido premios a la excelencia educativa. Todo ello avala su modelo formativo y deja claro que la educación en el medio rural, en los CRA y también en los Crie, no tiene nada que envidiar a la que se imparte en los colegios de las ciudades.