Junto con este descenso general en la atención Llorente señala un incremento del número de mujeres que acuden al comedor, unas 20 o 30 cada día, menores de 45 años. La institución atendió a 105 mujeres el pasado año, a las que se suman las seis usuarias del centro de acogida para víctimas de violencia de género o en situación de abandono. Con ellas, cinco niños han necesitado la atención de Asleca.
En lo referente a las cuentas, el “milagro” que vive la asociación, según lo denomina Félix Llorente, tuvo menos potencia el año pasado. Bajas laborales y amortizaciones —una olla exprés de 7.000 euros, por ejemplo— condicionaron el estrecho presupuesto de Asleca, que cerró con un déficit de 24.0001 euros, según concreta el administrador, Constancio García. No obstante, la institución cuenta con una “hucha” que sirve, por el momento, para que su labor no esté comprometida. El coste diario de la casa es de 1.077 euros al día y sale adelante con la colaboración de los socios, las donaciones puntuales y el apoyo de administraciones como el Ayuntamiento, la Junta y la Diputación. Además unos 100 voluntarios contribuyen a paliar las necesidades de los más desfavorecidos, de los que unas 25 se dedican en cuerpo y alma a ello, como las Hijas de la Caridad de San Vicente Paul, verdaderas alma matter de la asociación.
Con todo ello se conjugan los cuatro verbos que forman “el pan de cada día” de Asleca: Acoger, proteger, promover e integrar.
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