El Corpus Chico vistió un año más de tradición la calles de la capital leonesa, en una celebración impulsada por la Cofradía de Minerva y Vera Cruz, a la que en el siglo XVI la bula del papa Pablo III les otorgó el encargo de dignificar la veneración al Santísimo, y que en 2022 fue reconocida como Bien de Interés Turístico de Castilla y León. La procesión estuvo marcada por el intenso calor, que obligó a acortar el recorrido.
La fiesta llegó a perderse, pero fue recuperada en el año 1937 y se celebra desde entonces. La puesta a hombros del paso del Santísimo, que partía de 23 braceros y ronda ahora el centenar, la ampliación del recorrido al barrio del Mercado (en el 400 aniversario de la fundación de la cofradía), la cesión en dos ocasiones de la custodia de Enrique de Arfe, propiedad del Ayuntamiento de Sahagún, o la recuperación de la Pendoneta del Santísimo son ejemplos de ese crecimiento.


La ciudad, que estos días vive ya las primeras jornadas de las fiestas de San Juan y San Pedro, se implica con la colocación de los altares en la plaza de San Martín, calle Herreros, Santa Cruz y Plaza Mayor, las Concepcionistas y las Carbajalas oran y cantan al Santísimo durante la procesión y asiste la corporación municipal, encabezada por el alcalde, José Antonio Diez y acompañada por los maceros.
