Antes, en el mes de julio, las máquinas se encargaban del derribo de los edificios de servicios de la explotación carbonífera de Santa Lucía de Gordón. Ahora los trabajos se centran en el desmontaje del Pozo Aurelio del Valle, el mismo en el que el 13 de junio de 2016 cuatro mineros se encerraban como medida de presión para solicitar fondos para acometer un cierre ordenado. El Pozo Aurelio del Valle, con una torre de extracción de 51 metros de altura, tiene una profundidad de 664 metros.
Estos trabajos de demolición de oficinas y castilletes se realizan de manera paralela al desmontaje de las galerías interiores. Las imágenes de los castilletes dibujados sobre el cielo abierto pasan ya a la memoria colectiva de una comarca minera que ha vivido incrédula la caída del gigante.
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