‘¿Cuánto tiempo le queda a mi pueblo?’. Una pregunta tan contundente como angustiosa, incómoda, que un estudio elaborado por Axa y Correos con localidades de toda España contesta con una respuesta numérica elaborada en base al censo, edad de los empadronados, natalidad y evolución demográfica, factores medioambientales, servicios públicos, transportes o carreteras. En el caso del medio rural leonés, las predicciones no son nada halagüeñas y apuntan a que tres de cada cuatro poblaciones desaparecerán en menos de un siglo.
‘Esperanza de pueblo’ mide lo que sería la esperanza de vida de cada territorio, en algoritmos configurados mediante herramientas de inteligencia artificial (IA). En el caso del medio rural de la provincia de León, 961 localidades de las 1.302 que figuran en el informe arrojan como resultados plazos inferiores a los 100 años. Igualmente, 808 de ellas no sobrevivirán al presente siglo de cumplirse estas estimaciones.
Los responsables de este estudio ven comprometida la supervivencia de algo más de medio centenar de pueblos leoneses en una década y de unos 300 antes del año 2050. Esto supone, en predicciones más a corto plazo y por tanto que pueden ser más fiables atendiendo a la evolución demográfica de estas localidades, un drama social y cultural de primer orden ante el que urge que las diferentes administraciones tomen medidas.
Más de 300 pueblos de León se quedarán, de cumplirse las predicciones, sin ningún residente antes de 2050
Cabeceras de municipio como Gusendos de los Oteros, Riello, Valderrey, Villagatón o Villazanzo de Valderaduey se quedarían sin vecinos en menos de medio siglo. Aunque el estudio no analiza a todas las localidades de León, la muestra sí que es lo suficientemente representativa como para dejar patente una preocupante tendencia en el entorno rural y el aviso de que más de la mitad de los pueblos leoneses podrían desaparecer en ese preocupante horizonte de 50 años.
Por citar algunos ejemplos de las predicciones del estudio, Llánaves de la Reina desaparecía en 14 años, Getino en 18, Zalamillas en 26, Villanófar en 31 o Encinedo en 45. Fechas que no son de caducidad, pero sí avisos de hasta qué punto es apremiante la adopción de medidas ante el desolador panorama que ha dejado la despoblación, el envejecimiento y la escasez de inversiones en diferentes comarcas leonesas.
Ampliando un poco el horizonte temporal, pero igualmente sin tener la supervivencia garantizada más allá del siglo actual, aparecen localidades cabecera de municipio como Castrillo de la Valduerna, Magaz de Cepeda, Murias de Paredes, Oencia, Sena de Luna, Truchas o Valdepiélago. Por su parte, la esperanza de vida tampoco superaría los 100 años desde el presente 2026 en Campazas, Cea, Crémenes, Destriana, Quintana del Castillo, Trabadelo, Villamejil o Zotes del Páramo.
Las localidades con una esperanza de vida superior a los 100 años, aunque son solo una de cada cuatro, ya contarían con un plazo más que suficiente para revertir sus tendencias a pesar de que estas hayan podido ser negativas en las últimas décadas. En cualquier caso, atendiendo a todas las variables analizadas en el informe, contar con un padrón más elevado actualmente no garantiza un futuro más largo de unos pueblos sobre otros. En este sentido, poblaciones como Boñar, con una supervivencia estimada de 187, Villablino de 208, Cistierna de 217 o La Robla de 222 estarían peor posicionadas que otras con una menor censo en el presente como Laguna de Negrillos, a la que el estudio le otorga otros 229 años, Almanza con 269, Pobladura de Pelayo García con 277 o Matallana de Torío con 280 años por delante.
Los cálculos se realizan mediante IA, analizando tendencias en los censos, servicios o riesgos climáticos
Esto se debe a que se analizan variables demográficas como la tendencia de los últimos años o la presencia de población joven en los padrones. «No todos los pueblos envejecen de la misma manera, ya que su estructura demográfica condiciona la capacidad de relevo generacional y el mantenimiento de la actividad económica y social», advierten los responsables del informe.
Este estudio de Axa y Correos analiza también los efectos del cambio climático, como el riesgo de incendios, así como las distancias a hospitales, farmacias, universidades, supermercados o hasta talleres. El transporte público o las carreteras secundarias son otros de los condicionantes tenidos en cuenta por la IA para definir la ‘Esperanza de pueblo’ de una determinada localidad.
Respecto a las estimaciones de supervivencia para las cabeceras de comarca, más allá de esas poco optimistas para Cistierna o Villablino, el estudio otorga otros 282 años a Sahagún y 369 a Astorga. Más larga es la vida que tiene Santa María del Páramo con 519, La Bañeza con 589, Valencia de Don Juan con 601 o Ponferrada con 655 años hasta ese hipotético día en que perdiesen su último habitante.
En cuanto a cuáles son las localidades con mayor esperanza de vida, cabe señalar que solo la ciudad de León, Villaquilambre y La Virgen del Camino sobrevivirían más allá de un milenio. Navatejera y Villaobispo de las Regueras, también en el alfoz de la capital, podrían llegar de igual forma al año 3000, según las estimaciones de Axa y Correos.
Cálculos que la IA realiza para los pueblos de León de una manera un tanto frívola, quien sabe si equivocada, pero que dejan como poso las incómodas reflexiones respecto a qué sucederá si centenares de localidades desaparecen en las próximas décadas... ¿Cómo se organizarán los servicios? ¿Hasta qué punto se reestructurará el mapa de municipios? ¿Qué pasará con el patrimonio y con las tradiciones?... Son solo algunos de los múltiples interrogantes que se plantean sobre si en cien años solo quedará la soledad y que llevan todos a una misma necesidad: urge actuar... ¡Ya!

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