Comprar un objeto de segunda mano es algo cada vez más habitual, pero hacerse con un avión ultraligero resulta bastante menos común. Óscar Barrero, un joven de 28 años de Benavente muy ligado a León, encontró en Wallapop el avión que buscaba y lo compró a medias con un compañero. Ahora utiliza León como base para una forma de viajar un tanto diferente a la que estamos acostumbrados.
La aventura siempre ha formado parte de su vida. Desde pequeño estuvo en un grupo scout y comenzó a acercarse a la montaña, una afición que después llevó hasta Perú, donde durante su etapa de estudios practicó escalada y escalada en hielo. Una lesión le obligó a cambiar de rumbo, tuvo que dejar de escalar y buscar otra actividad que le permitiera seguir disfrutando de esa sensación de aventura. El vuelo apareció entonces también ligado a su trabajo como bombero forestal, donde estuvo en brigadas helitransportadas.
"Quería encontrar una manera en la que pudiera volar yo solo y no tener que depender del helicóptero del trabajo ni de que me lleve el piloto a donde él quiere. De esta manera vuelo yo a donde yo quiera"
Para empezar a volar habló con los pilotos de helicóptero con los que trabajaba y conoció las posibilidades que ofrecían los ultraligeros. Una experiencia de vuelo que regaló a su familia por Reyes acabó sirviéndole también a él para probar. Después comenzó su formación en el aeródromo de Villamarco, en León, donde obtuvo la licencia.
Pero sacarse el título no era el objetivo final. Óscar quería viajar y pronto vio que seguir haciendo prácticas con el avión de su instructor no le permitía hacer aquello que realmente buscaba. "El objetivo era poder viajar, me gusta más prácticamente casi el viajar que volar, entonces hacer prácticas todo el día me acababa aburriendo. A mí lo que me apetecía era viajar por ahí y la única manera para poder hacer eso es tener tu propio avión", cuenta.

La solución llegó cuando preguntó en el aeródromo si alguien estaba interesado en compartir una aeronave. Encontró a un compañero, buscaron un avión y apareció uno en Wallapop. Fueron hasta el aeródromo de Robledillo, en Guadalajara, para verlo y terminaron comprándolo. El ultraligero está ahora en León, donde Barrero aprendió a volar. "León me gusta mucho para pilotar porque tenemos las montañas muy cerca y hay muchas zonas muy bonitas para volar cerca del aeródromo", señala.
Viajar con un avión de estas características requiere una preparación muy diferente. La meteorología condiciona cada salida y la ruta debe estudiarse antes de despegar. "No es simplemente coger la furgoneta e irte, sino que hay que preparar muchas cosas antes, es un poco como cuando vas a la montaña", explica.
Con el avión ya disponible llegó el momento de estrenarlo en un viaje de mayor distancia, un sueño que Óscar llevaba años persiguiendo. La idea inicial era recorrer el norte de España hasta Cap de Creus, en Girona, y desde allí continuar hasta Fisterra. El plan fue cambiando durante el recorrido y acabó convertido en un objetivo más sencillo: llegar al Mediterráneo, darse un baño y regresar.
A la experiencia se sumó la posibilidad de acampar con el propio avión, que está preparado para pasar las noches durante este tipo de recorridos. "Es un poco aventurilla realmente porque he tenido que aprender muchísimas cosas para poder hacer este viaje que antes simplemente haciendo las prácticas pues no podía". El avión ofrece unas condiciones muy diferentes a las de una aeronave comercial, alcanza habitualmente unos 150 kilómetros por hora y en él solo caben piloto y copiloto.
El viaje tampoco estuvo exento de dificultades. Coincidió con una ola de calor y el interior del ultraligero llegó a superar los 35 grados. "No tengo aire acondicionado", explica. La ventilación llega directamente desde el exterior a través de unas aberturas en las puertas, aunque asegura que las condiciones más exigentes no llegaron a convertirse en miedo. "Miedo como tal no, sí ha habido momentos de sufrir un poco por las temperaturas", reconoce.
Toda esta aventura ha comenzado también a compartirla en Instagram, a través de @oloraserrin. Lo hace desde hace aproximadamente un año, en parte por su afición a grabar vídeos y también porque abrirse a las redes suponía para él una aventura diferente. "Nunca había usado ninguna red social para mí ni para nada, entonces como empezar a hacer algo así era algo como que me hacía salir de mi zona de confort", explica el benaventano.

La cuenta le ha servido además para conocer a otras personas relacionadas con la aviación. "El mundo para poder viajar hay algo que es un problema y es que o conoces gente en aeródromos y te haces un poco ver o si no te es muy complicado el poder viajar", cuenta. Los contactos terminan siendo importantes cuando se aterriza en lugares alejados y se necesita ayuda para moverse o simplemente conocer el entorno.
Las críticas tampoco han tardado en aparecer. Algunas cuestionan la seguridad de los vuelos, "te vas a matar", y otras el coste de tener un avión. Hay quienes piensan que "es de ricos" y otros le llaman "pobre" por viajar con ese avión. Barrero reconoce que "es un hobby caro, pero es asequible" y explica que existen aeronaves por debajo de los 10.000 euros, aunque también las hay que superan ampliamente esa cantidad. En su caso, compartir el avión con otro compañero es también una manera de hacer posible la afición.
Después de recorrer el norte, ya tiene claro que su próximo viaje apunta al sur de España. El calor volverá a ser uno de los factores a tener en cuenta, pero no parece suficiente para frenar sus ganas de seguir viajando.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.