Entre las actividades económicas a las que se dedican las diversas compañías que conforman el IBEX 35 encontramos grandes compañías de construcción (Acciona), electricidad y gas (Endesa), bancos y cajas de ahorro (CaixaBank), telecomunicaciones (Telefónica) y petróleo (Repsol); entre otros.
Si quieres saber todo lo necesario para invertir en IBEX 35 con el menor riesgo posible, sigue leyendo el presente artículo. Para artículos relacionados puedes visitar Bolsa24.net
¿Por dónde empezar a invertir?
Para invertir en IBEX 35 tenemos varias opciones. Podemos comprar acciones u operar CFDs. Las vemos todas a continuación:Comprar acciones IBEX 35
La manera más habitual de beneficiarse de la inversión en IBEX 35 es comprando acciones de alguna o varias de las empresas que lo constituyen. Lo que va a determinar si la compra de acciones que hayamos realizado es o no rentable serán las cotizaciones a la alza de las acciones compradas de la empresa.Básicamente, comprar acciones se basa en comprar una parte de la titularidad de la empresa, de modo que nos beneficiaremos económicamente cada vez que las acciones adquiridas suban a la alza. No obstante, conviene tener en cuenta que también podemos salir perjudicados en caso de que las acciones bajen.
Operar CFDs
Los CFDs o Contratos por diferencia son productos financieros que derivan de las acciones. De ahí que se les considere “productos financieros derivados”. Podemos operar con los CFDs del mismo modo en que lo hacemos con las acciones: comprando y vendiendo. Por otro lado, forman un mercado aparte de las acciones, es decir, una cosa son las acciones de Telefónica (por ejemplo), y otra cosa son sus CFDs. La misma compañía de IBEX 35 puede tener tanto acciones, como CFDs y permitir operar con ambos.
La principal diferencia entre los CFDs y las acciones no radica en el valor, que es parecido, sino en la amplia oferta de mercado de CFDs. En cuanto que uno opera con CFDs se le abre un abanico de posibilidades muy amplias, porque puede operarse con activos subyacentes mundiales. Por ejemplo: Microsoft, BBVA, operar con oro o aceite de soja, etc.
1. Operar CFDs de IBEX 35
Para comprar índice IBEX 35 basta con adquirir una o varias acciones de alguna de las empresas que forman este índice. Cabe destacar que la inversión se realiza a largo plazo y es fundamental contar con un capital alto para así obtener un cierto volumen de beneficios.
Para completar la compra es necesario contar además con una cuenta de valores abierta en nuestra entidad bancaria. Desde esta cuenta operaremos para cualquier tipo de acción, tanto a nivel nacional como internacional.
En caso de que las operaciones sean en empresas externas o no asociadas a nuestra entidad bancaria, se pagarán algunas cuotas adicionales.
2. Operar CFDs de ETFs
Los ETFs o fondos de inversión cotizados (Exchange-Traded Fund) son productos financieros que ofrecen la misma rentabilidad que la indicada por el índice al que replican. Básicamente pueden definirse como un “híbrido” entre los tradicionales fondos de inversión y las diversas acciones de una empresa.
Por un lado, los ETFs permiten a los inversores tener acceso a una serie de empresas, bonos, materias primas, bienes inmobiliarios, etc. Por el otro lado, las participaciones de los ETFs pueden comprarse y venderse en bolsa.
Al igual que sucede con otros productos financieros, la liquidez de los ETFs no está garantizada.
Ventajas de los ETFs
No requieren de contar con un capital muy elevado a la hora de invertir.
3. Operar CFDs sobre futuros de IBEX 35
Un contrato de futuros es un tipo de contrato común en las inversiones. Se trata de un contrato establecido a largo plazo. Se basa en predecir la evolución del precio de un producto financiero concreto en un futuro. El acuerdo se realiza entre dos partes, cada una de las cuales se compromete a intercambiar un activo en la fecha acordada (en un futuro). El activo subyacente puede ser materias primas, metales, inmuebles… en definitiva, los habituales.
En el caso de la parte compradora (la inversora) se compromete en un futuro, en la fecha y plazo acordado, a adquirir (comprar) el activo correspondiente. En el caso de la parte vendedora, ésta se compromete a entregar dicho activo al comprador en el plazo previamente acordado.
El dinero que la parte compradora desembolse llegado el momento será el que se estableció en el contrato, independientemente del valor que tengan las acciones en el momento de vencimiento del contrato. Por supuesto, hay factores adicionales como los intereses que, por tal de explicarlo brevemente, hemos suprimido.