Precisamente, la falta de contactos entre las instancias superiores del órgano de cuenca y los regantes es otro de los incumplimientos que denuncian los valdorneses. Los agricultores afectados consultados por este periódico explican que hasta la fecha el diálogo se refiere casi de forma exclusiva a la regulación del agua del Duerna.
Explican que en el mes de agosto "se cortó el agua" y se les requirió el establecimiento de un sistema de turnos. Cumplido el trámite, los regantes pudieron volver a utilizar el agua hasta el final del año hidrológico (30 de septiembre), con algunos desencuentros puntuales. Sin embargo, en lo que respecta a la legalización de los pozos "no se han producido avances".
La maraña burocrática que rodea el proceso es uno de los principales obstáculos para los regantes La maraña burocrática que rodea el proceso es uno de los principales obstáculos para los regantes y así se lo han hecho saber a CHD, que hasta el momento, según los regantes, no ha aportado otras soluciones.
Por otra parte, en las tomas del río Duerna ya se encuentran instalados los caudalímetros exigidos y personal del órgano de cuenca inspecciona de forma periódica las zayas y otras infraestructuras utilizadas para el riego para comprobar que no se produzcan irregularidades. Sin embargo, los regantes denuncian que tampoco han recibido noticias del estudio hidrogeológico que CHD encargó al Instituto Geológico y Minero en la primavera pasada para detallar las condiciones de los ríos Duerna y Peces. Entre los puntos que debía abordar el estudio se encontraba la forma en la que el Duerna recarga el Peces y los pozos, la razón por la que los regantes desvían agua de un cauce a otro. Sin embargo, hasta la fechan no han recibido noticias de ese estudio.
A pesar de la situación administrativa, sobre el terreno, la abundancia de agua de la pasada campaña, con precipitaciones en momentos claves para los cultivos, facilitó la gestión de los pozos y la armonía entre la administración y los productores. "El mejor verano en 60 años", matizan los agricultores que temen volver a sufrir sanciones, cuyo mayor coste, explican, sería tener que dejar de regar.
En este sentido, como ya manifestaron en su día, en la manifestación que reunió en Valladolid a medio millar de vecinos de la zona y miembros de las OPA, transformar en secano las cerca de 4.000 hectáreas de maíz, patatas, alubias, remolacha, trigo y cebada.
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