César González: "Nos quedamos medio acojonados, porque nosotros íbamos a ir para allá"

El joven leonés, de Villaobispo, se dirigía al lugar del atentado cuando empezó el horror

I. Herrera
15/11/2015
 Actualizado a 19/09/2019
César González, natural de Villaobispo, vive en París.
César González, natural de Villaobispo, vive en París.
César González, natural de Villaobispo, estaba tomando unas cervezas con sus amigos en la Île de la Cité, a diez minutos de la sala de conciertos Bataclan –donde se registraba el atentado más grave con más de 80 personas fallecidas– cuando empezaron a escuchar las sirenas y a ver pasar las ambulancias y los coches policiales. «Lo normal», pensaban al principio, pero el trajín y el sonido era incesante y empezaba a sentirse en el ambiente que aquello no era «normal».

Tenían pensado continuar la fiesta precisamente en el Bataclan, «aquella zona es muy típica para salir, tiene un rollo muy alternativo, es económica, siempre está muy frecuentada», pero unas amigas que estaban allí mismo (en la plaza de La République) les empezaron a contar lo que estaba pasando entre los distritos 10 y 11. «Nos quedamos medio acojonados, porque nosotros íbamos a ir para allá; era muy extraño, la gente no entiende por qué pasan estas cosas, que de repente mueran más de cien personas...».  

La gente dejó de andar por la calle, cuenta este leonés que trabaja en París desde hace algo más de un año y dos meses, «había mucha confusión y nosotros nos fuimos a un bar a esperar». Poco a poco se iban conociendo más detalles de la masacre, cada uno iba aportando lo que iba sabiendo y, sobre todo, se dedicaron a llamar, a escribir, a preguntar por todos aquellos amigos,f amiliares o conocidos que estaban en París.

Dice César que este sábado París estaba triste, muy triste, pero que no le parecía ver pánico en la gente, «no me parecía ver miedo, ni temor». A su juicio, esa forma de sostener la rutina sin dejarse vencer por el pánico es su forma de luchar contra un atentado terrorista como éste. «Yo, que ya viví el de Charlie Hebdo, no me siento inseguro, pero sí que te deja bastante confuso».

Fue una noche larga y difícil, pero César se queda con detalles como que todo el mundo se saludaba por la calle cuando se cruzaba y que, de ninguna forma, esto despierta el racismo, «aquí no se culpa al inmigrante, en París todos somos inmigrantes y la integración y la convivencia es muy buena».
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