Casi el 30% de la superficie quemada en España en 2026 se encuentra dentro de espacios naturales protegidos

Un estudio de la Universidad de León cifra en 88.800 las hectáreas afectadas hasta el 24 de agosto y sitúa en el 80% la superficie dañada en la Reserva Natural del Valle de Iruelas

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27/08/2026
 Actualizado a 27/08/2026
Mapa de predicción de riesgo de CyL con la apliación CROWNFIRE AI. | L.N.C.
Mapa de predicción de riesgo de CyL con la apliación CROWNFIRE AI. | L.N.C.

Cerca del 30% de la superficie quemada por los incendios forestales en España en lo que va de 2026 se encuentra dentro de espacios naturales protegidos. Es la principal conclusión de un análisis realizado por investigadores de la Universidad de León, que cifra en 88.801 las hectáreas afectadas dentro de estos territorios sobre un total de 297.633 hectáreas quemadas hasta el 24 de agosto.

Los parques naturales son los espacios protegidos con mayor superficie afectada, con cerca de 40.000 hectáreas, mientras que los espacios incluidos en la Red Natura 2000 acumulan unas 25.560 hectáreas.

El investigador de la ULE José Manuel Fernández Guisuraga destaca que estos datos demuestran que la protección jurídica no mantiene a estos territorios al margen de los grandes incendios forestales. “Una figura legal de protección por sí sola no mantiene estos territorios al margen de los grandes incendios forestales”, señala.

Uno de los casos más graves se encuentra en Ávila, donde el incendio de Navaluenga afectó a alrededor del 80% de la Reserva Natural del Valle de Iruelas, según las estimaciones realizadas a partir de los perímetros del fuego.

Fernández Guisuraga explica que la vulnerabilidad de estos espacios aumenta cuando coinciden “condiciones meteorológicas extremas, una elevada disponibilidad y continuidad del combustible vegetal y una configuración del territorio favorable a la propagación del fuego”.

Los investigadores consideran necesario incorporar la prevención de incendios a la gestión de los espacios protegidos, mediante actuaciones sobre la biomasa y la continuidad de los combustibles y el mantenimiento de actividades como la ganadería extensiva y otros usos tradicionales.

El estudio también advierte de que la superficie quemada no equivale automáticamente a una superficie ecológicamente destruida, ya que el fuego forma parte de la dinámica de numerosos ecosistemas mediterráneos. El impacto depende, entre otros factores, de la frecuencia y severidad de los incendios y de la capacidad de recuperación de cada ecosistema.

En paralelo, el equipo de la ULE, junto con investigadores de la Universidad de Valladolid y la empresa Vexiza, ha desarrollado el software CROWNFIRE-AI, una herramienta basada en inteligencia artificial que permite identificar zonas con condiciones favorables para que un incendio alcance las copas de los árboles y se propague a través del dosel forestal.

Según Fernández Guisuraga, esta información puede “ayudar a orientar la vigilancia, priorizar actuaciones preventivas y apoyar la toma de decisiones en espacios naturales especialmente sensibles”.

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