Casi 20.000 jóvenes leoneses de entre 18 y 30 años no se han sacado aún el carné de conducir

La Junta publica este miércoles la convocatoria de las ayudas de hasta 900 euros para los que lo obtengan en el último trimestre de este año, aunque prevé lanzar una nueva en 2027

30/09/2026
 Actualizado a 30/09/2026
Protesta de las autoescuelas leonesas en julio por la falta de examinadores. |PEIO GARCÍA (ICAL)
Protesta de las autoescuelas leonesas en julio por la falta de examinadores. |PEIO GARCÍA (ICAL)

La Junta de Castilla y León convoca este miércoles las ayudas para facilitar que los jóvenes de entre 18 y 30 años obtengan el permiso de conducir de clase B. Las subvenciones alcanzarán hasta 900 euros por beneficiario en función de su nivel de renta y contarán con una partida de cuatro millones de euros este mismo año.

La medida tendrá especial incidencia entre una población joven para la que el vehículo es una herramienta fundamental de movilidad, especialmente en provincias extensas y con un importante peso del medio rural como León. Se estima que en la provincia hay más de 32.000 conductores en esa franja de edad. Si tenemos en cuenta que hay casi 51.800 habitantes de la provincia que tienen entre 18 y 30 años, los potenciales beneficiarios de la ayuda se acercarían a los 19.800. 

La convocatoria beneficiará a los jóvenes que obtengan el carné entre el 1 de octubre y el 31 de diciembre de 2026 y los aspirantes tendrán que hacer frente inicialmente al coste de la matrícula de la autoescuela, las clases teóricas y prácticas y las correspondientes tasas de tráfico. Una vez obtenido el permiso dentro del periodo establecido podrán presentar la documentación justificativa para solicitar la subvención. Quedarán fuera de las ayudas los gastos derivados de las pruebas médicas y psicotécnicas, así como otros costes de gestión y tramitación.

La convocatoria se resolverá mediante concurrencia competitiva, de manera que el nivel de renta de la unidad familiar determinará tanto la prioridad como la cuantía de la subvención. Los jóvenes pertenecientes a hogares con ingresos inferiores a 1,5 veces el Iprem podrán recibir hasta 900 euros. La cantidad bajará a 750 euros para rentas comprendidas entre 1,5 y 2,5 veces el Iprem, a 600 euros entre 2,5 y 3,5 veces el indicador y a 450 euros para ingresos iguales o superiores a 3,5 veces el Iprem.

La Junta calcula que alrededor de 5.000 jóvenes de Castilla y León podrían beneficiarse de estas subvenciones durante los tres últimos meses de 2026. En un ejercicio completo, por tanto, la medida podría alcanzar a entre 19.000 y 21.500 jóvenes en la comunidad.

En este sentido, la iniciativa tendrá vocación de continuidad, ya que la consejera de Movilidad, Transformación Digital e Inteligencia Artificial, Cristina Sanchidrián, ya ha avanzado que aquellos jóvenes que no puedan obtener el permiso antes de que concluya 2026 tendrán una nueva convocatoria que abarcará todo el año 2027. La dotación dependerá del resultado de esta primera experiencia, aunque las previsiones de la Junta apuntan a una partida que podría rondar los 16 millones de euros si se mantiene el nivel previsto de beneficiarios.

Para acceder a la subvención será necesario tener entre 18 y 30 años y acreditar el empadronamiento exigido en Castilla y León. Según explicó la consejera, los solicitantes deberán llevar al menos cinco años empadronados en la comunidad y mantener esa residencia durante un mínimo de tres años de forma ininterrumpida después de presentar la solicitud. También deberán encontrarse al corriente de sus obligaciones tributarias y con la Seguridad Social.

La Junta defiende que esta línea de ayudas permitirá aliviar un desembolso que actualmente ronda los 1.000 euros y que, para los hogares con menos ingresos, podrá quedar prácticamente cubierto con la subvención máxima. Además, la administración autonómica pretende utilizar la medida para mejorar la empleabilidad y autonomía de los jóvenes y facilitar sus desplazamientos, especialmente en las zonas rurales, donde disponer de vehículo propio puede resultar determinante para acceder a un puesto de trabajo, formación o servicios básicos.

Estas ayudas son bienvenidas en las autoescuelas leonesas, aunque el sector advierte de que un incremento de la demanda podría agravar la actual lista de espera para realizar los exámenes.

El presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de León, Fernando Blanco, considera que estas subvenciones constituyen una medida positiva al contribuir a mejorar la movilidad y facilitar el acceso al permiso de conducción a quienes necesitan un apoyo económico para poder obtenerlo. «Es algo positivo porque fomenta la movilidad en Castilla y León y ayuda a la gente que puede necesitar un empujón para sacar el carné», señala Blanco, quien apunta que será necesario comprobar ahora cuál es la respuesta de los potenciales beneficiarios.

La principal preocupación del sector se encuentra, sin embargo, en la capacidad de Tráfico para absorber un posible aumento del número de aspirantes. Las autoescuelas llevan tiempo denunciando los problemas derivados de la falta de examinadores y las esperas que se generan para poder realizar las pruebas prácticas. Según los últimos datos de los que dispone la asociación, la bolsa de alumnos pendientes de examen está formada por 3.090 personas, de las que unas 800 corresponden a la comarca del Bierzo.

Blanco reconoce que la entrada en vigor de estas ayudas podría aumentar todavía más esa presión si consigue animar a nuevos jóvenes a matricularse en las autoescuelas. «Sí, claro que puede aumentar el tapón», admite antes de detallar que la situación podría mejorar parcialmente con la llegada de un nuevo examinador a León a través de un concurso de traslados que permitirá cubrir una jubilación que se produjo el pasado año.

No obstante, Blanco recuerda que los problemas de personal no se limitan a esa vacante ya que durante los últimos meses también se han producido bajas laborales y periodos en los que algunas plazas no estuvieron cubiertas. La situación llegó a ser especialmente complicada el pasado mes de marzo, cuando coincidieron tres examinadores de baja. «Ha sido un desastre completo, porque era imposible trabajar», resume Blanco.

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