Cáritas atiende a 412 personas sin hogar en lo que va de año
Son 37 más que en todo 2016 y las principales causas son el desempleo y la desestructuración familiar
I. Herrera
24/11/2017
Actualizado a
15/09/2019
Acto público protagonizado por alumnos del Colegio Agustinas para llamar concienciar sobre el sinhogarismo. | DANIEL MARTÍN
Un hogar es mucho más que un techo. Un hogar es sentirte en tu casa, entre tus cosas, entre tus olores. Un hogar no es una pensión ni un albergue de transeúntes ni un cajero automático. Y en lo que va de año han sido 412 personas sin hogar las que ha atendido Cáritas en toda la provincia, 235 en la sede, 98 en el albergue de La Robla y 159 en el albergue de Cistierna. Esto supone que, cuando queda todavía más de un mes para que termine el año, ya han sido 37 personas más las atendidas que en todo 2016. La directora de Cáritas León, Beatriz Gallego, señalaba este jueves, Día de las Personas Sin Hogar, que esto es un síntoma un poco triste y muy grave de cómo está la situación «porque se está hablando, y es cierto, que hay muchas personas que están encontrando trabajo y que parece que se ha dado un paso hacia salir de la crisis, pero sin embargo, sigue habiendo muchas personas que están en una situación de exclusión, en una situación muy difícil».
Estas las declaraciones las hacía con motivo del acto desarrollado por Cáritas para conmemorar este día, que instaló un ‘hogar’ en plena plaza de Botines, con un sofá, una televisión y una mesa con comida, algo muy alejado de lo que es en realidad un hogar y, no obstante, mucho más de lo que muchas personas tienen. Así, con un acto público que protagonizaron alumnos del Colegio Agustinas y con un manifiesto que leyó su profesor y voluntario de Cáritas, Miguel Ángel Estrada, quisieron llamar la atención sobre esta problemática social que amenaza a cualquier personas, sea cual sea nacionalidad, profesión, edad o sexo.
Según expusieron, las principales causas del sinhogarismo son el desempleo, cuando conlleva la pérdida de vivienda; las situaciones de desestructuración familiar, con separaciones y situaciones de desarraigo; las adicciones, y los temas de salud, física y mental. E hicieron hincapié en que es la propia calle la que termina agravando tanto los problemas de adicción como los de salud mental o generando complicaciones nuevas.
Asimismo manifestaron su preocupación por los casos que están llegando a Cáritas –que trabaja en red con la Fundación Cauce, San Vicente de Paúl, Albergue Municipal de Transeúntes, Comedor de la Asociación Leonesa de la Caridad y Cruz Roja en la gestión de los recursos para la atención de personas sin hogar– de gente muy joven (de unos 18 años de edad) y personas de edad avanzada que han perdido su empleo.
Salir de la calle es posible
Gallego lamentó que la cronificación del sinhogarismo es la tónica habitual y que el porcentaje de inserción es pequeño, pero hay casos que invitan a la esperanza, a ver que de la calle se puede salir, como el de José Luis, que tras saber lo que es dormir bajo el techo de las estrellas y sin más abrigo que unos cartones, a día de hoy ha encontrado un empleo. Temporal, sí, pero una oportunidad para remontar el vuelo. Fue inquilino del piso de acogida de Fundación Cauce y ahora Cáritas le acogerá en un piso para que pueda coger impulso y empezar de nuevo con un empleo.