El Santuario de Camposagrado volvió a convertirse este domingo en el escenario de una de las celebraciones más arraigadas de la montaña central con la tradicional romería y rogativa, declarada de interés provincial. La jornada transcurrió bajo un cielo encapotado que amenazó lluvia durante buena parte del día, aunque ello no impidió que vecinos y visitantes se acercaran hasta este enclave para participar en una cita que cada segundo domingo de junio combina devoción religiosa y tradición popular.

Organizada conjuntamente por los ayuntamientos de Carrocera, Cuadros y Rioseco de Tapia, la romería volvió a poner de manifiesto el profundo arraigo de una celebración que, con el paso de las generaciones, se ha consolidado como una de las principales señas de identidad de la comarca.
La programación comenzó a las 10:00 horas con la XXXVII Muestra del Perro Mastín, que, como es habitual, se desarrolló en el pinar situado junto al Santuario de Camposagrado. Esta cita, plenamente consolidada dentro de la romería, sirvió una vez más para poner en valor una de las razas caninas más representativas del mundo rural leonés.

El momento central de la jornada llegó a las 13:00 horas con la procesión de la Virgen de Camposagrado, acompañada por los pendones de la comarca y por los dulzaineros del Grupo Aires del Bernesga. En el recorrido participaron, además de los devotos, autoridades locales, comarcales y provinciales, en una estampa cargada de simbolismo que volvió a reflejar el carácter histórico de esta rogativa. La comitiva concluyó en la campa anexa al pequeño santuario mariano, donde se celebró la eucaristía.

A pesar de la amenaza de lluvia, Camposagrado volvió a albergar una jornada marcada por la convivencia, la tradición y la cultura popular, contribuyendo un año más a preservar un legado que sigue muy presente en la comarca.