Al evento no quiso faltar nadie. El salón de Plenos estuvo abarrotado de autoridades eclesiásticas, civiles, representantes de asociaciones y demás astorganos que quisieron despedir a Lorenzo, y éste, que de manera humilde acogió este acto, volvió a reiterar su "profundo agradecimiento por la acogida y el cariño que se me ha dado en Astorga; una ciudad emblemática y singular con una gran vida social y cultural".
Para inmortalizar el momento, en representación de todas las corporaciones que han pasado por el Consistorio astorgano, se hizo entrega a Lorenzo de una placa conmemorativa y se le permitió escribir unas palabras en el libro de honor. Todo esto con el "reconocimiento" de que la colaboración entre la institución de la "Iglesia y el Ayuntamiento de Astorga han sido leales colaboradores", apuntó el alcalde de la ciudad.
El administrador diocesano, Marcos Lobato, también tuvo palabras de elogio hacia Lorenzo, del que destacó su espíritu solidario. "Si nos tuviera que enseñar el tesoro de la Diócesis nos llevaría al Hospital de San Juan, las Cinco Llagas o Cáritas", indicó.
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