El director general de Caja Rural, Cipriano García Rodríguez, ha presentado este martes los resultados de la entidad correspondientes al pasado ejercicio. En el caso de la provincia de León, la entidad atrajo a 2.000 nuevos clientes en 2020, lo que deja la cifra total en 35.000. Además, esta tendencia al alza repercute en el volumen de negocio, que alcanzó los 823 millones de euros gracias a un incremento del 29,6%.
Todo ello, según el director general de Caja Rural, a pesar de haber sido un año «muy complejo» por la pandemia y gracias a la «profesionalidad» de los 73 trabajadores que la entidad tiene en la provincia (11 más que hace un año) a la hora de «acercarse a las dificultades de las grandes empresas, de las pymes y de las personas». Además, esa apuesta por tener presencia en el territorio se traducirá en la inminente apertura de la que será la vigésima oficina de Caja Rural en la provincia y que estará ubicada en Toral de los Vados. En todo caso, esto no está reñido con la digitalización, puesto que un 45% de los clientes leoneses utilizan la banca electrónica.
En cuanto a la plantilla, el 94% son titulados medios y superiores y la edad media los 36 años. Además, las mujeres representan el 46% de la plantilla de Caja Rural en León.
Otro dato importante es la financiación concedida por la entidad para que empresas y particulares de la provincia lleven a cabo sus inversiones. La cuantía ascendió en 2020 a un total de 247 millones de euros, lo que su pone un incremento del 38,9%. Además, la inversión alcanza los 949 millones de euros durante los seis últimos años.
"La gente se fía de nosotros"
El balance de Caja Rural en León deja además un aumento de los recursos gestionados (+34,5%), lo que, a juicio de su director general, es una «muestra clara de que nuestro modelo cala entre la sociedad leonesa y de que la gente se fía de nosotros, de nuestro modelo de hacer banca». Además, la tasa de morosidad se sitúa en un 2,38 en León, dato que inferior al de la media de la entidad (2,42%) y al del global del sistema financiero, que se sitúa en un 4,44%.Datos generales
A nivel general, cabe destacar que Caja Rural cuenta con 93 oficinas en León, Zamora, Valladolid y Orense, mientras que su plantilla está integrada por 299 trabajadores y la cartera de clientes se sitúa actualmente en 146.000.Además, el volumen de negocio de Caja Rural creció el año pasado un 18% hasta los 4.350 millones de euros (en 2019 el incremento había sido del 9,8%). Además, la financiación concedida a empresas y particulares alcanza los 859 millones de euros, lo que supone un 33,1% más que en el ejercicio anterior. Si se suma el dato de los últimos seis años, la inversión facilitada por la entidad se sitúa en 3.523 millones de euros.
En cuanto a los recursos gestionados, crecen un 16,7%, cifra muy superior a la de 2019, cuando se incrementaron un 7,7%. Además, los recursos fuera de balance suman 424 millones de euros y representan un 16,1% del total.
La financiación a empresas y particulares alcanzó en la provincia los 247 millones y creció casi un 39% en 2020Además, los recursos propios de la entidad alcanzan los 256 millones de euros, lo que supone un incremento del 10,7%, lo que consolida la posición financiera y patrimonial de Caja Rural a la hora de afrontar con mayor confianza nuevos proyectos de futuro. Otros datos a tener en cuenta son la ratio de solvencia de la entidad (17,2% frente al 8% que exige el Banco de España) y la de eficiencia, que se sitúa en un 44,3%. Esto supone una reducción del 1,2% en el último año y un dato mucho más positivo que en el conjunto del sistema financiero español (52,5%). «Esto supone que para ganar cien euros tenemos que invertir poco más de 44», ha concretado García Rodríguez.
Los efectos de la pandemia
Además, Caja Rural obtuvo el pasado año un beneficio de 24,7 millones de euros, lo que supone un descenso de «solo» un 1,7%, dato que los responsables de la entidad consideran muy positivo si se tienen en cuenta las consecuencias de la pandemia.En este sentido el director general de la entidad hizo un repaso por las acciones llevadas a cabo para ayudar a sus clientes durante la crisis del coronavirus. Eliminar las comisiones de los datáfonos, adelantar el pago de pensiones y prestaciones sociales, impulsar un dispositivo para agilizar la tramitación de los préstamos del ICO y flexibilizar las condiciones de los propios y poner en marcha una campaña de descuentos del 10% en las compras navideñas efectuadas con tarjetas de Caja Rural en los TPV de la entidad son solo algunas de esas iniciativas. «Esta última nos ha costado mucho dinero, pero entendíamos que teníamos que estar al lado del comercio y de nuestros clientes», defendió García Rodríguez antes reconocer que le habían llamado de otras entidades para preguntarle «dónde estaba el truco» para hacer esos descuentos.