Caja Rural cuenta en León con unos 28.000 clientes. En el pasado año logró ganar la confianza de 3.000 más gracias a un modelo de cercanía. La entidad suma 50 empleados en la provincia, con 16 oficinas, 7 de ellas en la capital. Además, Caja Rural apuesta por los titulados leoneses y 18 jóvenes de la provincia se han incorporado recientemente a la entidad.
A pesar de su cercanía y del trato personal con el cliente, la caja apuesta claramente por el desarrollo tecnológico, como apunta el jefe de zona, Alejandro Hidalgo.
A nivel global, el beneficio de Caja Rural en 2017 fue de 16,5 millones de euros, un 53,6% más que en el año anterior. La minoración de los activos dudosos y la maduración de las oficinas han cimentado estos resultados de un negocio de 3.121 millones. La entidad ha aumentado casi un 10% los recursos que gestiona y la tasa de morosidad es del 6,4%, del 4,75% en León.
La buena marcha de Caja Rural en todo el territorio, pero especialmente en León, invita a mantener la expansión. Aunque todavía no cuenta con planes concretos, los responsables de la entidad aseguran que no cierran las puertas a nuevos servicios.
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