Más donaciones de sangre y de plasma en la provincia. El balance referido al año que acabamos de dejar atrás refleja un total de 16.166, lo que supone una media de 44 cada día. De ellas, 11.513 correspondieron al Área de Salud de León y 4.653 a la del Bierzo.
Así se desprende de los datos facilitados este domingo por la Consejería de Sanidad de la Junta, que contrastan con las 15.951 referidas a 2024. Entonces, 11.351 donaciones se habían realizado en el Área de Salud de León y 4.600 en la del Bierzo.
En cuanto al tipo de donación, cabe detallar que 14.688 fueron de sangre total, es decir, con todos sus elementos, mientras que las 1.478 restantes fueron únicamente de plasma. En cuanto a la comparativa con 2024, cabe destacar que las donaciones de sangre total habían sido entonces 14.645 en la provincia de León, por lo que l as 1.306 restantes eran de plasma.
Pese al repunte del pasado año, los datos están lejos de los de 2022 y 2023, cuando se habían superado las 17.000 donaciones de sangre o de plasma.
Por eso es importante seguir trabajando en la concienciación sobre la necesidad de las donaciones y, especialmente, en la importancia de que se realicen de forma regular y no solo atendiendo a llamamientos puntuales o relacionados con algunas situaciones excepcionales. En este sentido, para contextualizar la importancia sanitaria de la donación de sangre, conviene recordar que las transfusiones ayudan a salvar a millones de personas en el mundo cada año; que pacientes con enfermedades potencialmente mortales ven mejorar su expectativa vital y su calidad de vida gracias a la generosidad de los donantes; que merced, precisamente, a ese compromiso solidario habitual de tantas personas, es posible realizar intervenciones médicas y quirúrgicas y la atención materna-infantil y durante el embarazo; y que incluso, permite dar la respuesta necesaria ante situaciones de emergencia causadas por desastres naturales o la acción del hombre.
El presidente de la Hermandad de Donantes de Sangre de León y de la Fundación para el Fomento Global de la Donación Altruista de España (Fundaspe), Martín Manceñido, se muestra «satisfecho» con el balance, ya que «se están cumpliendo las expectativas teniendo en cuenta la realidad de nuestra provincia». «Nosotros tenemos la dificultad de la dispersión poblacional, que es enorme e impide muchas veces que podamos ir a buscar donantes en zonas donde el número es tan escaso. Esta tarea es más fácil en Burgos y Valladolid, que tienen menos localidades y más grandes. Pese a todo, seguimos insistiendo y este pequeño crecimiento nos da ánimos para seguir», explica.
Para hacer frente a ese problema de la dispersión demográfica, Manceñido considera que es «fundamental» la disponibilidad técnica de los equipos médicos para llevar a cabo el mayor número de actos de donación. «Es por eso que insistimos en la necesidad de que la Junta refuerce esos equipos. No podemos olvidar que lo más importante de todo este esquema es el donante y que debemos ponerle todas las facilidades para que sea relativamente sencillo de hacer algo que nace de su solidaridad», defiende antes de recordar que el objetivo en materia de donaciones está fijado para el conjunto de la comunidad autónoma y que es de 450 cada día para asegurar las necesidades asistenciales habituales en los hospitales. Se trata de una actividad que se mantiene todos los días del año y que requiere por tanto la solidaridad continua de los donantes.
En este sentido, pese a que se hacen campañas específicas antes de las navidades para prevenir el bajón de las donaciones que suele producirse estas semanas, las reservas están ahora mismo «justas o un poco por debajo de lo necesario». De ahí la importancia de que las donaciones se recuperen en l os próximos días para evitar males mayores.
En cuanto a que el repunte de donaciones esté protagonizado fundamentalmente por el plasma, Manceñido explica que es un elemento cada vez más necesario y que por eso se está haciendo especial hincapié en lograr más reservas. «No somos autosuficientes ni a nivel nacional ni a nivel europeo, pero los medicamentos que se obtienen del plasma se utilizan cada vez más. ¿Cómo se solventa esto? Fundamentalmente, importando plasma de Estados Unidos, dónde se paga. Y eso es lo que tratamos de evitar aquí y en toda Europa. El objetivo es lograr que todos los países de la Unión Europea tratemos de llegar a ser autosuficientes en nuestras reservas de plasma y evitar de esta manera las importaciones. No es posible todavía, pero se están incrementando las donaciones. Y nosotros, a nivel local, queremos mantener esa tendencia al alza en el futuro pese a que hay que tener en cuenta que es una donación un poco especial. Tiene que ser un donante que tenga buenas venas, que sea activo y que esté muy concienciado, porque tiene que poder donar cada dos o tres semanas. Además, para ir a donar plasma, hay que estar allí una hora, no quince minutos como ocurre con la sangre», concluye Manceñido.
