Bodas de oro de un soltero

Francisco López decía este domingo misa en Villadangos del Páramo –y otras cuatro parroquias que lleva–justo cuando se cumplían 50 años de su ‘cantemisa’, el 19 de febrero de 1967 en la iglesia de San Francisco de León, "pero la recuerdo como si fuera ayer"

Fulgencio Fernández
20/02/2017
 Actualizado a 13/09/2019
Francisco López Álvarez este domingo celebrando misa en Villadangos del Páramo, justo 50 añós después de su primera misa, entonces en León. | JESÚS G.G.
Francisco López Álvarez este domingo celebrando misa en Villadangos del Páramo, justo 50 añós después de su primera misa, entonces en León. | JESÚS G.G.
Como cada domingo ‘don Francisco’ decía las misas que le corresponden en los pueblos que le han ido asignando, además de la «titular», Villadangos del Páramo: La Mata del Páramo, Fojedo, Chozas, Antimio. Pero no era un domingo más y él lo sabía pues hacía exactamente cincuenta años que había oficiado su primera misa. «Claro que me acordaba, como si fuera ayer, casi me acuerdo más de aquello que de lo actual. Fue el 19 de febrero de 1967 en la Iglesia de San Francisco de León, cantábamos misa seis, de los que tres ya han fallecido, otro está en Estados Unidos, uno se ha salido y el sexto soy yo».

Lo recuerda él y lo saben sus feligreses pues al final de la misa de Villadangos el presidente de la Junta Vecinal le hizo entrega de una placa. «Fue un acto sencillo pero emotivo, se lo agradecí, pero sobre todo les agradecí la gran acogida que me brindaron hace casi 10 años, cuando vine para Villadangos y regresé de un largo periplo por el extranjero y en Madrid».

Éramos ocho hermanos en casa y la mejor salida que había era ir al seminario También tiene muy frescos los recuerdos de cómo ingresó en el Seminario. «Es una historia muy común en los pueblos de León. Yo soy de La Milla del Río y éramos ocho hermanos por lo que la mejor salida, y casi la única, era el Seminario. Y fue mi caso».

- ¿Porqué a los Capuchinos?
- Realmente por nada. Pasó por la escuela del pueblo un capuchino, me ofreció la posibilidad y me fui.

Pasó por los preceptivos seminarios, con cuatro años de filosofía en la Universidad de Salamanca y otros cuatro de Teología en el seminario mayor de San Francisco en León, más un año de estudio sobre el conocimiento de la realidad iberoamericana, muy propio de los Capuchinos y muy práctico para él pues Cuba debía ser su primer destino, que no lo fue. «Íbamos a ir tres sacerdotes pero fue cuando Fidel Castro, que llevaba un año en el poder, rompió relaciones con la Iglesia y cambiamos el destino por Venezuela, donde estuve nueve años, y después otro en Colombia».

Iba para Cuba, pero Fidel no nos dejó entrar y acabé en Venezuela 9 años Reconoce este párroco leonés que le produce «mucha tristeza» la situación que vive Venezuela. «Cuando yo estuve era un país rico, el bolívar valía 20 pesetas, y ahora... Es muy triste».

A su regreso de Hispanoamérica quería venir a su León natal pero no fue posible. «Había muchos curas leoneses, aquí no hacían falta y pasé por varios destinos en Madrid: Aranjuez, Paracuellos del Jarama o Humanes, «donde estuve 17 años, hasta mi jubilación, que ya pude venir a mi tierra... pero no jubilarme pues hacían falta curas, y bien a gusto que me encuentro en Villadangos».

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