La berrea va llegando a su fin en las montañas de León. Después de semanas en las que los bramidos de los ciervos han resonado entre los valles y los bosques, el paisaje comienza a recuperar poco a poco la tranquilidad.
En estos últimos días, ya es posible observar a los machos que han conseguido hacerse con un grupo de hembras, permaneciendo junto a ellas y vigilando cualquier movimiento a su alrededor. La época más intensa de disputas va quedando atrás, y los grandes protagonistas de la berrea comienzan a disfrutar de la recompensa a su esfuerzo.
Sin embargo, no todos han dejado de bramar. Todavía se escucha algún ciervo solitario, ejemplares jóvenes que aún no han conseguido reunir a las hembras o machos de mayor edad que continúan intentando hacerse un hueco en esta etapa del ciclo natural.
Son escenas propias de estos días otoñales, cuando la berrea se apaga poco a poco, aunque la montaña todavía guarda los últimos ecos de uno de los espectáculos más impresionantes de la fauna salvaje.
Las montañas de León vuelven así a ofrecernos imágenes únicas: machos acompañados de sus hembras, algún ejemplar apartado del grupo y esos últimos bramidos que anuncian que el celo está llegando a su fin.
La berrea se despide hasta el próximo otoño dejando atrás semanas en las que la montaña se convierte en todo un espectáculo.
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