Hay gestos pequeños en apariencia que tienen un impacto enorme en la vida de personas que, sin las herramientas adecuadas, no pueden decirle a su familia lo que necesitan. Tres iPads, los que esta semana ha entregado la empresa leonesa Be Call a la Asociación Autismo León, forman parte de ese tipo de gestos.
Los dispositivos se destinarán a reforzar los programas de comunicación alternativa y aumentativa (CAA), una metodología que permite a personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que no utilizan el lenguaje oral expresarse seleccionando imágenes en pantalla que el dispositivo traduce automáticamente en voz. Para quienes tienen los niveles más altos de TEA y mayores dificultades para comunicarse, estas herramientas no son un complemento: son su única ventana al mundo.
El acto de entrega tuvo lugar en la sede de Be Call en León, con la presencia de Pablo Rubio, CEO de la compañía en España, y Daniel Ródenas Cortizo, secretario de la Junta Directiva de Autismo León. Ródenas fue claro sobre el momento en que llega esta donación: los dispositivos encajan directamente en la estrategia pedagógica que el centro docente de la asociación está desplegando ahora mismo para extender el uso de la CAA no solo entre sus usuarios, sino también entre los docentes y las familias.
La historia entre Be Call y Autismo León no es reciente. La relación se remonta al propio nacimiento de la asociación en 2004, un vínculo que tiene nombre propio: José Ángel Crego, presidente de Autismo León desde su fundación y al mismo tiempo figura clave dentro del grupo empresarial Be Call. Como padre y conocedor directo de la realidad del TEA, Crego ha mantenido durante dos décadas un doble compromiso, el empresarial y el personal, con la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo en León.
En una ciudad donde las entidades sociales dependen con demasiada frecuencia de que alguien del tejido empresarial decida implicarse de verdad, este tipo de alianzas de largo recorrido son más valiosas que cualquier donación puntual. Tres iPads no cambian el mundo, pero sí pueden cambiar la manera en que un chaval con autismo le dice a su madre que tiene hambre, que está cansado o que quiere ir al parque. A veces, eso lo es todo.