La azucarera despeja su fachada tras década y media apuntalada

Concluye la retirada de los arriostramientos que han sujetado los muros hasta la construcción de la nueva estructura interna

04/09/2025
 Actualizado a 04/09/2025
La nueva estructura interior de color negro ha permitido la retirada de los viejos arriostramientos que sujetaban los muros. | SAÚL ARÉN
La nueva estructura interior de color negro ha permitido la retirada de los viejos arriostramientos que sujetaban los muros. | SAÚL ARÉN

La rehabilitación de los muros de la azucarera Santa Elvira siguen avanzando y se ha completado ya el desmontaje de los arriostramientos habían sujetado desde hace una década y media la estructura de la planta –que había cerrado en el año 1992– y cuyo alquiler suponía cada año un importante coste para las arcas del Ayuntamiento de León.

‘Azúcar y sal’ es el título de la propuesta que se está ejecutando para estabilizar e integrar urbanísticamente los restos de la azucarera a la espera de que quizá algún día pueda haber financiación para abordar el proyecto del Palacio de Congresos previsto inicialmente.

El Ayuntamiento adjudicó las obras a Decolesa en julio del pasado año por un importe total de 4.450.000 euros y con un plazo de ejecución fijado inicialmente en 15 meses, aunque las máquinas no llegaron hasta septiembre. 

Para mantener la estabilidad estructural de las fachadas, se ha acometido ya la construcción de una nueva estructura interior que sostiene las fachadas y sirve de soporte a las actuaciones a realizar en el recinto con este proyecto provisional, pero también será la base de la futura estructura definitiva que se realice. El diseño de Decolesa se ajustaría al plan inicial de Dominique Perrault, pero también sería aprovechable para cualquier otro que se pueda definir en el futuro en función de la disponibilidad presupuestaria a la hora de culminar el Palacio de Congresos.

Hasta entonces, el proyecto que se está ejecutando habilitará un espacio cerrado, indefinido, versátil y con una serie de estructuras marco que podrán adaptarse a diferentes usos y actividades. Las obras servirán para generar un entramado de plazas, jardines y zonas abiertas integrarán un nuevo espacio público que permitirá acoger eventos de gran alcance. 

Además, el proyecto incluye una serie de usos complementarios para el Palacio de Exposiciones. Es el caso de un espacio cerrado que albergará congresos de unas 250 personas en una de las dos naves de la zona norte (que están en mejor estado y mantienen sus cubiertas), mientras que en la otra se pone sobre la mesa la posibilidad de habilitar en el futuro un vivero de empresas o un espacio de ‘coworking’.

A mayores, el proyecto servirá para habilitar una serie de espacios libres para usos diversos, como podrían ser eventos con catering, exposiciones e infinidad de actividades de ocio o culturales (conciertos, cine al aire libre, teatro, recitales, proyecciones, presentaciones, espacios de juego, ‘Come y Calle’, ferias, mercadillos, competiciones deportivas...). En estos espacios tendrá especial protagonismo la chimenea de la antigua azucarera, que se convertirá en un poste de iluminación urbana. Será un nuevo faro en la ciudad que anuncie un centro de actividad y desarrollo. 

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