La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de León ha aprobado en su sesión de esta mañana iniciar los trámites para conceder a la Diócesis de León la Medalla de Oro de la Ciudad, el máximo reconocimiento municipal.
La propuesta recoge que la Diócesis de León se ha convertido “en una de las referencias de atención a la población leonesa y, especialmente, a los colectivos más vulnerables, a través de los distintos programas asistenciales que se desarrollan en León en colaboración con Cáritas”.
Del mismo modo, también destaca “la atención pastoral y religiosa y la conservación del patrimonio de la Iglesia en León”. Añade, además, que la Diócesis está “implantada en León desde los primeros años del cristianismo” y ya es a partir del siglo VIII, como recogen los textos publicados por la propia diócesis, “cuando se tiene acreditación de la llegada de monjes, clérigos y cristianos a las tierras de León que huyen de las persecuciones árabes y se instalan en lo que ahora es territorio diocesano creando comunidades cristianas y monasterios benedictinos, llegadas que se van a reiterar hasta la Edad Media, periodo en el que se produce el traslado de la corte real de Oviedo a León, con el rey Ordoño II (914-924), lo que marca un antes y un después en el desarrollo de la comunidad cristiana y del arzobispado”.
Según se recoge en la documentación que justifica esta distinción se produce “en estos siglos una unión estrecha entre el Reino y la Diócesis, que participa en las decisiones del monarca y en la promulgación de los Fueros y otras normas de convivencia dictadas en el Reino de León, así como corrientes culturales que se trasladarán por todo el territorio a través de escuelas y escritorios episcopales y monásticos. Este vínculo rebela la ligazón e influencia que las comunidades cristianas y sus máximos responsables desempeñaron en la historia de nuestra ciudad”.
En la actualidad, la Diócesis de León continúa “con su incesante tarea para atender a los servicios pastorales y litúrgicos de 756 parroquias, pero sin olvidar en ningún momento la actividad asistencial a la ciudadanía. Una labor que, con el obispo Monseñor Luis Ángel de las Heras Berza, se ha incrementado abriendo de una forma global la labor de la Diócesis y de las parroquias a la atención a la población”.
La propuesta destaca también “el esfuerzo por mantener en condiciones de conservación templos, ermitas y edificios parroquiales y eclesiásticos, que suman más de un millar en el territorio diocesano, con el patrimonio histórico, artístico, bibliográfico y documental que en ellos se guarda y que constituye un elemento esencial para entender la identidad y la historia de León”.