Astorga acogerá el fin de seman del 18 y 19 de julio la sexta edición de la Feria de Antigüedades, una cita ya consolidada en el calendario de la ciudad y que volverá a celebrarse en el pabellón de Rectivía. El evento reunirá este año a 28 expositores, alguno más que en la edición anterior, y contará con entrada gratuita para el público.
La feria abrirá sus puertas tanto el sábado como el domingo en horario de 10:30 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas. El montaje de los puestos se realizará el viernes por la tarde, antes de un fin de semana en el que coleccionistas, curiosos y amantes de las antigüedades podrán recorrer una amplia variedad de objetos.
Una muestra que fue presentada este miércoles por el concejal de Fiestas, Borja González, y por Paco Blanco, representante de la asociación de coleccionistas El Desván que organiza la feria, quien agradeció el respaldo del Ayuntamiento de Astorga, del que destacó su colaboración para hacer posible esta cita. “No podemos pedir absolutamente nada más de lo que nos facilitan para la organización de este tipo de eventos”, señaló.
La feria contará con la presencia de anticuarios procedentes de distintos puntos del país. Entre los más lejanos figuran expositores de Gerona, Vic y Alicante, este último ya habitual en ediciones anteriores. También llegarán profesionales desde Madrid, Castilla y León, Cantabria y Galicia. Según la organización, la mayoría de los participantes del año pasado repite, lo que confirma que la feria “gusta” y que los expositores “están contentos” con la respuesta del público.
Uno de los atractivos de la cita será, de nuevo, la variedad de piezas que podrán encontrarse en los puestos. Habrá antigüedades de gran tamaño y valor, pero también objetos pequeños, asequibles y cargados de nostalgia. “El éxito de estas ferias es la gran cantidad de objetos que te puedes encontrar”, explica Blanco, convencido de que el visitante puede hallar “lo inesperado”.

Entre los artículos previstos habrá monedas, billetes, juguetes clásicos, muñecos, relojes, vinilos, tallas antiguas, bargueños y otros objetos de colección. Algunas piezas remiten a la infancia, a recuerdos familiares o a objetos que formaron parte de otra época, uno de los grandes reclamos de una feria que mezcla comercio, memoria y curiosidad.
La organización anima a vecinos y visitantes a acercarse al pabellón de Rectivía “con los ojos muy abiertos”, porque, según destaca Blanco, "en este tipo de ferias siempre puede aparecer una pieza inesperada". “Muchas veces vamos a echar un vistazo y de repente encontramos cosas que no esperábamos”, subraya.
Con esta nueva edición, Astorga refuerza una propuesta que combina coleccionismo, antigüedades y nostalgia, y que volverá a convertir el pabellón de Rectivía en un punto de encuentro para anticuarios, aficionados y público general durante todo el fin de semana.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.