Cuenta Isidoro, realmente enfadado con lo sucedido, que "se ve que quería hacer turismo", pero relata que solo arrasó su instalación. "Se comió la cera de las dos colmenas y una de las dos la destrozó por completo". No siendo esto suficiente, siguió buscando alimento y recurrió al dulce sabor de las trampas para velutinas (avispa asiática), que Isidoro elabora con vino, agua y azúcar.
Afortunadamente, los daños ocasionados los cubre el seguro, pero esto no reduce el estupor y el enfado del alcalde pedáneo, que se encontró la instalación destrozada en una ronda de revisión que realizaba esta mañana.
- ¿Cómo supiste que fue un oso el que atacó?
- Por los excrementos. El Seprona me confirmó: "eso es de un oso"
Una noche festiva para el oso, que hambriento encontró jugoso sustento, pero dañina para el apicultor. Ahora cabe preguntarse ¿volverá el oso a por más?
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