Algo más de una semana después de arrancar las obras, el tramo final de Padre Isla ya no cuenta con los adoquines colocados hace menos de tres años como parte del proyecto de calmado del tráfico que supuso una inversión de más de un millón de euros.
El asfalto ha regresado a la zona debido al mal estado del pavimento anterior, que derivó en un traqueteo insoportable para los conductores, a la espera del coloreado final que le permitirá mantener una estética similar a la de los adoquines que se mantendrán en las partes laterales de la calle.
Desde que se cambiara la configuración de la zona, se habían acometido varias reparaciones para fijar de nuevo algunas baldosas que se habían desprendido, pero finalmente se ha optado por su sustitución por asfalto, aunque únicamente en la zona por la que circulan los vehículos.
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